En Reino Unido hay muchas cosas que funcionan regular, pero la asunción de responsabilidades políticas no parece que funcione mal.

Hoy se ha producido un nuevo ejemplo de ello: el hasta ahora primer ministro, el laborista Keir Starmer, ha dimitido tras las presiones a las que le ha sometido su propio partido por haber perdido las últimas elecciones municipales, el pasado 6 de mayo. 

En España, al contrario que en Reino Unido, tenemos el ejemplo de un tal Pedro Sánchez, que perdió las últimas elecciones generales de julio de 2023 y luego ha perdido unas cuantas más: las europeas de 2024 y varias elecciones autonómicas (Galicia, Castilla y León, Extremadura, Andalucía…). Pero ahí sigue el hombre, afortunado de no vivir en Reino Unido…  

Volviendo a Starmer, este venía de haber triunfado con solvencia en las elecciones a primer ministro, el 4 de julio de 2024, cuando su partido logró una amplia mayoría en la Cámara de los Comunes, terminando con 14 años de gobiernos conservadores. 

Starmer fue nombrado primer ministro al día siguiente, el 5 de julio de 2024, tras recibir el encargo del rey Carlos III para formar gobierno. Es decir, que ha permanecido en el cargo casi 2 años: "Esta mañana he hablado con Su Majestad el Rey para informarle de mi decisión", ha señalado. «Acceder a Downing Street hace dos años ha sido el mayor privilegio de mi vida», ha añadido. 

No obstante, Starmer seguirá en el puesto hasta que se celebren las elecciones primarias del Partido Laborista. Así las cosas, se prevé que el nuevo primer ministro --laborista, como él-- asuma el cargo a principios de septiembre. 

Entre los posibles sucesores figura como favorito Andy Burnham, exalcalde de Manchester, quien ganó el pasado jueves 18 de junio al candidato del partido Reform UK (el de Nigel Farage) en las elecciones de la circunscripción de Makerfield. 

En cuanto a los principios no negociables para una acción política basada en el humanismo cristiano, establecidos por el Papa Benedicto XVI -respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural; la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer; la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas-, Andy Burnham votó a favor del matrimonio homosexual en 2013 y lleva años discrepando públicamente de la posición oficial de la Iglesia católica sobre cuestiones LGTBI. Respecto al aborto, Burnham no apoyó iniciativas para restringir el acceso, es decir, que es partidario de seguir con la actual legislación abortista del Reino Unido. Y en cuanto a la eutanasia, no ha realizado declaraciones respaldándola, más bien al contrario. En 2024, señaló: «Me preocupa que ciertos tipos de personas puedan encontrarse animando a otros a ayudarles a morir, no porque quieran morir o deban morir, sino más bien por la carga financiera». «Me preocupa que empecemos en un punto y que eso termine conduciendo al asesinato legalizado». 

Otro nombre que suena para sustituir a Starmer es el de Angela Rayner, quien ha votado en varias ocasiones a favor del acceso al aborto y en contra de imponer mayores restricciones. También es partidaria del matrimonio homosexual, sobre el que votó a favor. Eso sí: votó en contra del proyecto de ley sobre muerte asistida debatido en la Cámara de los Comunes en 2024 y volvió a votar en contra en la tercera lectura en 2025. 

Asimismo, en las quinielas también aparece Wes Streeting, un proabortista declarado, aunque también se opone a la legalización del suicidio asistido: «Los cuidados al final de la vida no son lo suficientemente buenos para que los pacientes puedan tomar una decisión informada» y ha alertado del riesgo de que personas vulnerables puedan sentirse presionadas a elegir la muerte asistida. Respecto al matrimonio gay, él se ha declarado a sí mismo como homosexual, por lo que es un firme defensor del matrimonio entre personas del mismo sexo