La actualidad política se traslada a Minneapolis, ciudad más poblada del Estado de Minnesota, uno de los últimos feudos del Partido Demócrata en el Medio Oeste, donde los principales líderes progresistas están alentado las protestas contra los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (conocido por ICE, por sus siglas en inglés).

Sorprende la hostilidad contra el ICE, una agencia con más de dos décadas de historia que fue creada por el presidente republicano neocon, George W. Bush, en el año 2003, con el de fin de hacer cumplir las leyes de inmigración de los Estados Unidos e investigar las actividades delictivas y terroristas de ciudadanos extranjeros que residen en los Estados Unidos bajo la dependencia del Departamento de Seguridad Nacional. La vinculación de este organismo con la vigilancia antiterrorista es fundamental, por cuanto se creó justamente como reacción a los atentados islamistas del 11 de septiembre de 2001.

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Y siempre ha ejercido sus funciones sin cuestionamiento de sus competencias, excepto en los períodos en que Donald Trump ha sido presidente. El mejor ejemplo lo tenemos en que, como hemos contado en muchas ocasiones en Hispanidad, el presidente que más inmigrantes deportó en el pasado reciente fue el demócrata Barack Obama. En el plano competencial, el ICE puede ejercer sus funciones a nivel federal, y ha contado históricamente con el apoyo y coordinación con otras fuerzas del orden tanto federales como locales, por eso sorprende ahora que la progresía mediática asuma tesis ácratas, tratando obstaculizar el mandato que tiene otorgado el ICE por la legislación de los Estados Unidos.

Así, el alcalde de Minneapolis, el demócrata Jacob Frey y muy particularmente el gobernador del estado de Minnesota, Mike Walz, a quien recordarán por haber sido el compañero de fórmula y candidato a vicepresidente de Kamala Harris en las pasadas elecciones presidenciales, han alentado las protestas contra los agentes del orden.

Una actitud que no ha gustado a la propia policía local de la ciudad. Así, Mark Ross, presidente del sindicato policial de St. Paul, uno de los más relevantes sindicatos policiales de las denominadas “ciudades gemelas” de Minneapolis y Saint Paul ha criticado duramente que se haya bloqueado la cooperación entre los policías locales y los agentes de ICE y de la Patrulla Fronteriza, afirmando que si hubieran estado involucrados, “no habría pérdida de vidas”.

Todo ocurre en el marco de la investigación del incidente que concluyó con la muerte del manifestante, Alex Pretti, a manos de los agentes de ICE. Todavían existen notables interrogantes acerca de lo ocurrido, máxime cuando se ha difundido un vídeo,  publicado entre otros por Real Clear Politics, donde días antes del suceso, se ve cómo un ciudadano que es aparentemente Pretti, estaría reventando con gran violencia un coche del ICE y enfrentándose con los agentes federales, lo cual cuestionaría el carácter pacífico que, según la progresía mediática, tendría el ya fallecido Pretti.

Por otro lado, en un país donde los musulmanes apenas suponen entre el 0,8% y el 1,3% de la población, sorprende cómo el Estado de Minnesota se ha convertido en un auténtico bastión para la izquierda radical, habiendo elegido en los últimos años líderes con perfil “socialista y musulmán”, perfil actualmente de moda en el Partido Demócrata, el mejor ejemplo lo tenemos en el nuevo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Es el caso del fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, y a la propia ciudad de Minneapolis la representa en la Cámara de Representantes de EEUU, la congresista Ilhan Omar, que junto a Alexandria Ocasio Cortez lidera el sector de izquierda radical del partido, y quien ha defendido posiciones hostiles contra el Estado de Israel hasta el punto de ser considerada como antisemita, es negacionista del genocidio armenio y en 2019 fue una de los escasos congresistas estadounidenses que no votó a favor de condenar el holocausto sufrido por los cristianos armenios en el siglo XX a manos de los turcos, y ha aplaudido al dictador venezolano Nicolás Maduro, recientemente detenido por Estados Unidos.

Y no sólo eso, el propio alcalde Frey, que es el primer regidor de la ciudad desde 2018 salvo por la mínima la alcaldía el pasado mes de noviembre, tras ser desafiado por otro “socialista y musulmán”, Omar Fateh, a quien venció en las urnas por la mínima. Frey parece que, para seguir en la alcaldía, quiere emular a la izquierda más radical de su partido.