"Xi Jinping es mi amigo", ha dicho Donald Trump en su viaje a China, y el mayor déspota del planeta le ha respondido que amigos pero sin perder; que deben colaborar, pero que conste en acta que si no le dejan comerse a Taiwan podría haber un conflicto.
Trump dice que «es un honor» tras reunirse con el presidente chino Xi Jinping.
— Informe Orwell (@InformeOrwell) May 14, 2026
«Es un honor estar con usted, es un honor ser su amigo, y la relación entre China y Estados Unidos será mejor que nunca». pic.twitter.com/oFGhNgitvi
Es decir, que el triunfador de la reunión entre los líderes de China y de Estados Unidos es... el malo, de nombre Xi.
Donald Trump llegó al poder y resucitó los principios cristianos de Occidente, que habían excluido de la agenda política... entre otros por la degenerada Europa. Ideología de género, explosión de la vagancia colectiva, derecho internacional que evitaba cualquier tipo de injerencia exterior en defensa de los perseguidos, ideología de género, etc.
Si las ideas no importan, nada importa, tampoco la vida o la muerte
Pues bien, ahora Trump se cabrea con Europa y se acerca a su mayor enemigo, a China. Y esto significa algo tremendo. Si las ideas no importan, nada importa, tampoco la vida o la muerte. El mundo se convertiría en un juego de intereses a corto plazo.
¿China y Estados Unidos aliados frente a Europa? Pues todo podría ser. "Xi Jinping es mi amigo", dice Trump... pues, querido, eres amigo del peor tirano del mundo.