El Año Nuevo chino ha vuelto a ser un espejo de la mayor tiranía del mundo, la totalitaria china comunista de Xi Jinping.
El tema elegido, cómo no, ha sido el trashumanismo, es decir, el hombre-máquina, más la máquina del hombre que el hombre creador de la máquina. A Xi le es igual; con tal de que sea él quien controle la palanca de la máquina más poderosa, la máquina jefe...
Os acordais del ejército de Terracota...pues ahora lo tienen de verdad .
— Motarrd . (@Motarrd_20) February 18, 2026
Putos chinos. https://t.co/aX7WkHrlwZ
Viene esto a continuación de aquella magnífica conversación entre Vladimir Putin y nuestro amigo Xi, para explicarnos a todos que ellos aspiraban a ser eternos, porque el hombre ya estaba preparado para vivir 200 años... y esto sólo era el principio.
La misma reunión en la que el amigo Xi dijo aquello de que "la humanidad tendrá que elegir entre la paz y la guerra". Podría parecer una admonición para la paz pero lo cierto es que pronunció la sentencia tras enseñarnos sus misiles nucleares. Ergo, lo que quería decir era: rendíos sin oponer resistencia a mi poder u os aniquilo.
In just one year, they have evolved from robots to "humans".
— Tansu Yegen (@TansuYegen) February 16, 2026
2025&2026 Chinese Spring Festival Gala
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Además, China siguen siendo, hoy más que ayer, el comunismo sangriento de siempre, el de la Cristofobia obsesiva que sólo conoce un Dios: Mammón, el dinero y el poder, poder para obtener dinero y dinero para obtener poder.
Pues es a este grandísimo miserable, uno de nuestros peores ciudadanos y el mayor totalitario del planeta, al que Europa rinde pleitesía, porque el malo es Donald Trump.
Xi Jinping aspira a convertirse en el mayor tirano de la historia mientras un estúpido Occidente, con Pedro Sánchez en posición adelantada, se empeña en alabarle como el futuro de la humanidad.