La cultura de la muerte se expande por el continente a gran velocidad, aborto y eutanasia parecen el binomio perfecto del progresismo. Hace unos meses la Francia de Macron daba el primer paso para aprobar la ley de eutanasia, aunque no se dirá eutanasia, porque tiene connotaciones negativas. Así, se incorporaba al club del progresismo, ese selecto grupo de ocho países europeos que regulan la eutanasia, entre los que España es socio VIP.
Ahora es Italia la que da los pasos. En concreto Cerdeña, que se ha convertido en la segunda del país, después de la Toscana, y seis años después de que el Tribunal Constitucional despenalizara la eutanasia, y ha aprobado la muerte asistida, por supuesto, y como es habitual, nada de cuidados paliativos.
El parlamento aprobó el texto por 32 votos a favor, 19 en contra y una abstención, a iniciativa popular por la Asociación Luca Coscioni que establece los polémicos procedimientos y plazos.
La norma establece que podrán solicitar la eutanasia las personas afectadas por patologías irreversibles, dependientes de tratamientos vitales, que manifiesten de manera autónoma, consciente y reiterada su deseo de acceder a ella. Además, será gratuita. El texto establece los pasos administrativos y plazos. Pero con la eutanasia ya se sabe, se empieza con casos muy extremos y se acaba aplicando al más débil y sin consentimiento.
La situación es grave: de hecho en mayo, la Conferencia Episcopal Italiana, se pronunció. Reunidos en Roma el pasado 27 de mayo en su Consejo Episcopal Permanente, subrayaron la necesidad de proteger la dignidad humana en todas las etapas de la vida.
Los obispos se pronuncian dado que el Tribunal Constitucional italiano ha reclamado al Parlamento una ley que regule el “suicidio asistido”. Los prelados exhortaron a que la dignidad infinita de la persona, “desde su concepción hasta su muerte natural”, sea siempre protegida y promovida, en todas las etapas.
Pidieron que se asegure que “el momento terminal de la vida sea vivido con dignidad en el cuidado y acompañamiento amoroso”. Para ello, pidieron la plena aplicación de la Ley de Cuidados Paliativos.
"Respecto a las recientes sentencias de la Corte Constitucional, los obispos destacaron la urgencia de proteger y promover siempre la infinita dignidad de la persona desde la concepción hasta la muerte natural. Una mirada no parcial a los derechos de la persona humana en cada fase de su vida y, en particular, en los momentos de máxima vulnerabilidad, lleva, por una parte, a subrayar el interés primario del niño a ser incluido en un proyecto parental que incluya las figuras maternas y paternas y, por otra, a garantizar que el momento terminal de la vida sea vivido con dignidad en el cuidado y acompañamiento amoroso. Por este motivo, hacemos un llamamiento sincero para que se aplique plenamente la ley sobre cuidados paliativos".
En Italia, la legalización sobre la eutanasia parece completamente parada gracias a Meloni y su Gobierno, que incluso impugnaron la ley regional aprobada en Toscana, que buscaba poner fin al 'vacío legal', algo a lo que la primer ministro italiana se niega en rotundo. Esto hizo que el Tribunal Constitucional reclamara al Parlamento la regulación, puesto que la propia corte abrió la puerta a despenalizar ciertas formas de suicidio asistido en 2019.