En el verano de 2020, la Administración Trump obtuvo uno de los mayores éxitos diplomáticos de la historia. En los jardines de la Casa Blanca, se rubricaron los denominados “Acuerdos de Abraham”, que suponían el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Emiratos Árabes Unidos y Bahrein con el Estado de Israel. La cuestión no era baladí ya que hasta la fecha, solo dos naciones de Oriente Medio, Egipto y Jordania, mantenían relaciones diplomáticas con el Estado hebreo. La firma de estos acuerdos supuso un antes y un después para alcanzar la ansiada paz en la zona.

El líder político del grupo terrorista Hamas aplaude las afirmaciones de la Casa Blanca y señala que el objetivo de Hamas es “luchar y destruir el proyecto de coexistencia con Israel”, en referencia clara a los Acuerdos de Abraham

Sin embargo, todo ese éxito en favor de la paz se ha visto quebrado por la Administración del progresista presidente Biden. Así, esta semana a preguntas de los periodistas, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, anunció que “los Acuerdos de Abraham no han supuesto nada constructivo de cara a alcanzar la paz y poner fin al eterno conflicto en Oriente Medio”.

De nuevo, el odio progresista a Trump lleva a sorprendentes afirmaciones y actuaciones, como impedir el avance de la paz en Oriente Medio. Curiosamente, estas palabras del pico de oro que es la portavoz de la Casa Blanca de Biden han sido aplaudidas por el grupo terrorista Hamas, cuyo líder de su comité político, Ismail Haniyeh, ha indicado que el objetivo de Hamas es “luchar y destruir el proyecto de coexistencia con Israel”, en referencia clara a los Acuerdos de Abraham.

Las afirmaciones contrarias a la paz del equipo de Biden y Kamala llegan precisamente en el marco de la escalada de tensión entre Israel y el grupo terrorista palestino Hamas en la Franja de Gaza.

El secretario de Estado estadounidense hace el ridículo señalando que "promoverá apoyo internacional para reconstruir Gaza y apoyar a los palestinos, pero que esa ayuda no debe beneficiar al movimiento islamista Hamás". Hamas controla Gaza desde julio de 2007

En este contexto, el mayor ridículo de la semana ha corrido a cargo del secretario de Estado y jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, quien ha señalado que “promoverá apoyo internacional para reconstruir Gaza y apoyar a los palestinos, pero que ese apoyo no debe beneficiar al movimiento islamista Hamás”. Nos gustaría saber cómo va a articular exactamente la Administración Biden dicho extremo, dado que los terroristas islamistas de Hamas ejercen el control absoluto de la Franja de Gaza desde julio de 2007.

El conflicto abierto entre Israel y Hamas permite detectar el cada día mayor sesgo antiisraelí del Partido Demócrata. Así, por un lado, a nivel institucional, el influyente sector antisistema del partido ha responsabilizado directamente a Israel de la situación. El senador de extrema izquierda y excandidato presidencial en las primarias demócratas, Bernie Sanders, ha presentado una propuesta en el Senado para bloquear la venta de armas a Israel. Dicha propuesta ha tenido también respaldo en el Congreso, donde un grupo de legisladores demócratas, liderados por la congresista Alexandria Ocasio Cortez, van a presentar una propuesta con el mismo fin.

A ello se añade, que más de quinientos oficiales del Partido Demócrata y miembros de la campaña presidencial de Joe Biden han dirigido una carta al inquilino de la Casa Blanca exigiéndole que “proteja a los palestinos y controle a Israel por sus acciones en la Franja de Gaza”. Parece ser que a juicio de los demócratas, el grupo terrorista islamista Hamas no tiene ninguna responsabilidad en lo ocurrido… curiosas alianzas firma el progresismo.

El Partido Demócrata y la izquierda radical que lo domina exhiben sin pudor su profunda animadversión hacia Israel

La paz en Oriente Medio pasa por la solución de los dos Estados con el reconocimiento del derecho a existir de Israel. Precisamente, el éxito de los Acuerdos de Abraham de la Administración del expresidente Trump consistió en que diversas naciones árabes reconocieron a Israel y entablaron relaciones diplomáticas con la nación hebrea.

Al denigrar los acuerdos de Abraham, la Administración Biden aboca a Oriente Medio al conflicto violento permanente.