“Académicos independientes han demostrado que AfD planifica destruir nuestra democracia y el Estado de Derecho”, asegura Lars Klingbeil, presidente del SPD alemán (nuestro PSOE), en un articulo publicado en el semanario Die Zeit.
La humanidad no sabía en que lío se metía cuando la modernidad decidió cargarse la objetividad... porque no existe la verdad ni la mentira, sino tan solo la verdad de cada cual, y una verdad no puede imponerse sobre otra.
Y entonces es cuando el amigo Klingbeil, presidente, como digo, del SPD, tiene que asegurar que habla en nombre de un millar de juristas “independientes”. ¿Quién les ha nombrado ‘independientes’? Pregúntenle a Don Lars.
La frase de Klingbeil viene a cuento de que los dos grandes partidos alemanes, cada vez menos grandes, el SPD y CSU (el PSOE y el PP españoles, respectivamente), quieren ilegalizar la AfD, es decir, la extrema derecha alemana, a quien califican de nazi. Es curioso, porque piden ilegalizar un partido porque se quiere cargar la democracia cuando es la formación que más está subiendo en voto popular y que incluso amenaza con lograr la mayoría absoluta en la Alta Sajonia.
Y esto nos lleva a la pregunta que viene desde Aristóteles y que anida en el fondo de esta cuestión: ¿Qué es democracia, lo que quieren los demócratas o lo que preserva la democracia?
Vamos al caso concreto: a mí la AfD no me cae simpática. Sus orígenes no son, como en el caso de la española Vox, los principios cristianos. Por eso es por lo que Vox no es ultraderecha, mientras la AfD sí se le puede calificar así. Un partido católico no tiene nada que ver con los nazis porque la Iglesia católica condenó el nazismo -fue la primera en hacerlo, en 1937- con la encíclica de Pío XI Con ardiente Preocupación (Mit brennender Sorge). Y condenó el nazismo de Hitler como ideología pagana, que no consideraba al hombre como hijo de Dios y que, por tanto, introducía el racismo como una de sus variables.
En resumen, Vox es un partido que parte de unos principios cristianos, aunque ahora parezca haberlos olvidado, pero AfD no tiene nada que ver con el cristianismo.
Ahora bien, ¿debe ilegalizarse la AfD? Bueno, si realmente esta formación alemana quisiera cargarse, no el sistema democrático, sino la libertad, habría que pensárselo. Ahora bien, ¿quién decide eso y según qué principios? Porque según esa modernidad de la que hablamos la democracia es el gobierno de la mayoría, y resulta que AfD va camino, al menos en algunas parte de Alemania, de lograr esa mayoría. ¿Echamos al mejor para beneficiar a los peores?
Aún más, si ilegalizamos el AfD, ¿qué hacemos con el Partido Comunista? Porque el comunismo ha provocado muchas más muertes que el nazismo y su raíz es la misma: el ateísmo, la no aceptación de un ser superior, Dios, que marca la diferencia entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal, y hasta entre la belleza y la fealdad.
Les recuerdo, uno es así de toca-narices, que en España, ahora mismo, gobierna un partido como Sumar, que es claramente comunista, como lo era su raíz, Podemos. Y el Sanchismo lo festeja como el acabose de la democracia.
Sí, hay ideas que deben ser ilegalizadas, sorbe todo aquellas que contradicen la dignidad y la libertad humana. Por ejemplo, el aborto.
Volvamos a la verdad: eso nos dará la guía para saber cuando debemos acudir a la medida extrema de la ilegalización de partidos políticos.