Podríamos preguntarnos qué hace el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que preside la española Nadia Calviño, financiando el tranvía en Rabat, pero la que fuera vicepresidenta primera del Gobierno lo ha aprovechado para presentarlo ella misma en directo.
Habrá un día en el que sabremos qué le debe esta gente a Marruecos. Porque habrá un día en el que alguien tendrá que plantarle cara a un país líder en importación de delincuentes y discípulos hammouchies para control de voluntades sanchistas. El que quiera entender que entienda. https://t.co/FrnosDfEw5
— Rubén Pulido (@rubnpulido) July 2, 2026
Doña Nadia se aburre en el BEI y no se marcha, primero porque cobra mucho dinero (caso 400.000 euros), uno de esos cantos a la egolatría en la eurocracia bruselina: cobra mucho por no hacer nada. Y claro, doña Nadia quiere volver a España. Supone que nos hemos olvidado de los asomos de corrupción que le asediaron, sobre todo alrededor de la figura de su esposo, Ignacio Manrique de Lara.
Todo esto viene a cuento de que se ha abierto, en la propia familia socialista, el melón sucesorio. Ahora mismo, nadie piensa, en el PSOE, que Pedro Sánchez dure mucho tiempo. Bueno, él si lo piensa pero no se trata de una convicción general. Digamos que todo el mundo sabe que su empleo actual depende de Pedro pero el futuro a lo mejor no depende de Pedro.
Y ahí viene la segunda y más importante de las noticias del día. Salvador Illa presidente de la Generalitat, consigue aprobar los Presupuestos catalanes con el apoyo de Podemos y de ERC y con la oposición de Junts, Es decir, Illa repite en Cataluña el esquema del primer pacto entre Sánchez y Podemos, el primer gobierno socio-comunista... de septiembre de 1936.
Después de mí, el diluvio. Con Pedro Sánchez no caerá el Sanchismo caerá el PSOE. Pero eso a él no le importa
Dicho de otra forma: Salvador Illa, ha triunfado donde Pedro lleva tres años fracasando y que constituye la clave del poder sanchista: Cataluña aportó 19 diputados en Madrid. Así, el presidente cartalán, ya está preparado para sustituir a Pedro Sánchez como cabeza de lista para las próximas elecciones generales.
En Moncloa lo saben y no les gusta nada. Acorralados por la corrupción no pueden permitirse unas primarias.
¿Illa sucesor de Sánchez? ¿Por qué no? Y si se busca a alguien de buena imagen y muy moderada y versátil: Nadia Calviño.
¿Y qué piensa Sánchez de todo esto? Puede que que son unos traidores y, más importante, que después de mí, el diluvio. Cuando él caiga, caerá, no sólo el Sanchismo, sino también el PSOE.