Primer acto de Juan Manuel Moreno Bonilla como presidente de la Junta de Andalucía: el 141 aniversario del nacimiento de Blas Infante. La polémica del acto se ha centrado en la ausencia de Vox y de Manuel Gavira, ahora vicepresidente de Juanma. Y qué quieren que les diga, desde aquí y como andaluza, mi enhorabuena al partido de Santiago Abascal por no acudir al homenaje, pero la polémica no debería estar ahí. 

"Viva Andalucía en libertad", ha aclamado Moreno Bonilla mientras rendía pleitesía al busto del 'padre de la patria andaluza', situado en el patio del Parlamento, frente al salón de plenos: "Blas Infante nos enseñó también que no hay que tener miedo de quienes piensan de otro modo, sino que quienes no piensan", y olé. Todo ello ocurría, como decimos, ante las críticas de la izquierda por el pacto con Vox, que se han centrado en asegurar que Juanma ha formado Gobierno con el partido que asesinó al bueno de Blas: "Fue asesinado por los padres políticos de los que estos días estrenan su entrada en el gobierno andaluz", es el resumen de la polémica. 

Aunque los orígenes del sentimiento andalucista se remontan al siglo XIX, es en el siglo XX cuando se consolidan las bases de este pensamiento. Cuarenta años de socialismo imperante en el sur de España han blindado el discurso. En su centro el nombre propio de Blas Infante, el mismo que describía Andalucia como "realidad nacional", ensayista, notario, abogado, político, ideólogo del andulacismo en sus vertientes regionalista, federalista y nacionalista, además de autor de la letra del himno de Andalucía. A partir de ahí, a los andaluces en los colegios se nos enseñaba a cantar ¡Andaluces, levantaos! ¡Pedid tierra y libertad! y la historia de Infante, acompañado del clásico 'desayuno andaluz'.

Es más, lo de padre de Andalucía se 'hace ley' en 1983, cuando el presidente de la Junta de Andalucia, Rafael Escuredo, rinde ese homenaja y proclama a Blas como el padre de la patria. Ojo, por si tenían dudas, Escuredo pertenecía al PSOE. Porque evidentemente el blanqueamiento lo comienzan los socialistas, pero como es habitual lo continúa el PP. Ejemplo práctico: la bandera de Andalucía, obra de Infante. En la web oficial del Gobierno andaluz (en manos de los populares) leemos que sus colores "evocan tonalidades del paisaje andaluz, al tiempo que simbolizan los valores de la pureza y la esperanza en el futuro". La realidad es bien distinta, Infante eligió el verde en honor a la dinastía de los Omeya (Califato de Córdoba) y el blanco en representación a la familia y el pueblo almohade. Como apunte, los Omeya eran esos amables musulmanes que discriminaban y hacían pagar impuestos extra a toda la población no árabe, aunque se hubiera convertido al islam. Buena gente donde los haya. 

Ese blanqueamiento lo vemos en cada anécdota, historia o momento de vida de Infante. La verdad es que en 1919 comenzó a pedir la independecia de Andalucía, no consideraba que fuera parte de España, por el contrario animaba a que nos uniéramos al Al-Ándalus. Luego llegó su gran propuesta: la regenarición de España a través del islam. Con el estallido de la guerra fue fusilado, como tantos otros, de un bando y de otro. Desde ahí todo esfuerzo ha recaído en blanquear y regenerar su imagen. Blas Infante aspiró sobre todo a un proyecto islamista para Andalucía donde esta primaba antes incluso que España, es más, él mismo se convierte el islam. Religión que recordemos tiene un líder, Mahoma, casado con varias mujeres, una de ellas se estima que tenía 6 años. Para Infante el momento de máximo esplendor andaluz fue con el Al-Ándalus, de ahí que quisiera volver. 

Claro, no podemos perder de vista lo 'inclusivo' que es el islam por ejemplo con las mujeres o con las personas que tengan una religión diferente, y estos son los valores que ahora ensalza el PP: islamización e independentismo, con tal de no cortar con una mentira histórica que impera en el sur de España. 

Y si me permiten, un apunte más: Fernando III el Santo es el verdadero fundador de Andalucía, gracias a él quedó en manos cristianas casi toda la actual Andalucía occidental, repoblada por personas venidas del norte. La mayoría de los musulmanes emigraron a Granada o acabaron en el Magreb, y de menuda nos libró a los andaluces, y en especial, a los cordobeses y sevillanos. 

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