El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intervenido hoy en la ceremonia de inauguración de la Conferencia Mundial de la Unesco sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible, Mondiacult 2025, en el Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona (CCIB).
Sánchez ha vuelto a centrar su discurso en la guerra de Israel en Gaza, porque le conviene y le interesa electoralmente desviar la atención a ese asunto y utilizarlo como cortina de humo ante las investigaciones judiciales que acechan a su entorno cercano, como su mujer y su hermano.
En ese contexto, Sánchez ha reivindicado la cultura como un "compromiso con la libertad, la dignidad y la memoria" así como "un derecho" que "nunca puede ser neutral ni indiferente" ante lo que ocurre en el mundo.
"Sé que hay quien le pide a la cultura que no moleste, que se limite a entretener. Quienes lo hacen, sencillamente, ignoran que la cultura es, por encima de todo eso, un compromiso. ¿Compromiso con qué? Compromiso con la libertad, la dignidad, con la memoria y, por supuesto, con la paz", ha señalado.
A su juicio, la cultura "no es un lujo ni un adorno", tampoco un privilegio y sí "un derecho tan necesario como la dignidad, la igualdad y la libertad". "Es el relato que compartimos y la condición para construir un mundo más justo".
Y, en el colmo de su cursilería, ha leído un un poema del poeta palestino Marwan Makhoul que dice así: "Para escribir una poesía que no sea política, debo escuchar a los pájaros (¡Como Maduro, cuando se le aparecía un pajarito que le contaba cómo estaba Hugo Chávez). Pero para escuchar a los pájaros, deben cesar los bombardeos".
"No hace falta decir nada más", ha añadido el presidente, para quien "la cultura es tan necesaria como el aire limpio, la dignidad, la igualdad entre hombres y mujeres o la libertad".
Conocíamos al Sánchez mentiroso compulsivo, egocéntrico… Pero no lo conocíamos en su faceta cursi. Y hoy la ha explotado al máximo…