Llevamos semanas en las que la agenda política no la marca el Gobierno sino los tribunales que juzgan o instruyen los presuntos casos de corrupción que acechan al PSOE, al Gobierno y al presidente Pedro Sánchez. Incluso Feijóo, con su intervención el martes en el Cercle d'Economia, marcó el debate político al inicio de esta semana. Sánchez, ni está ni se le espera, salvo para convocar elecciones anticipadas, algo que no hará.
En este contexto, y el mismo día que hemos conocido parte del demoledor informe sobre el caso Leire Díez, Sánchez anunció que esta semana comenzarán los trámites para presentar los Presupuestos Generales del Estado de 2027. En primer lugar, el anuncio implica que da por perdido el año 2026 -hasta ahora no había dicho que no presentaría los PGA- y, en segundo lugar, es un anuncio con el que pretende retomar la iniciativa política, porque lo cierto es que tanto Junts como el PNV, a los que necesita para aprobar los PGE, le acaban de pedir que adelante las elecciones.
Son los mundos de Sánchez: acosado por la corrupción y con los socios pidiéndole un adelanto electoral, él habla de los PGE de 2027.
Previo al Círculo de Economía, Sánchez ha asistido al acto de colocación de la primera piedra de la planta del laboratorio Grifols, en Barcelona.
El presidente @sanchezcastejon ha asisitido a la colocación de la primera piedra de la planta de Grifols, en Barcelona. Una apuesta por la biomedicina más avanzada en España.
— La Moncloa (@desdelamoncloa) June 3, 2026
Con una inversión de 160 M€, este proyecto generará 400 empleos directos y más de 1.000 indirectos. pic.twitter.com/kghBfZ0BF2
Tradicionalmente, a la familia Grifols se la considera una familia muy cercana a las posturas independentistas catalanistas. Por lo que la asistencia de Sánchez a este acto no deja de ser un guiño al independentismo 'pata negra' catalán, personificado en las empresas y empresarios de la misma cuerda.
Volviendo al Cercle, cabe recordar que ayer, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, pronunció un discurso delante de los empresarios catalanes, donde dejó claro: "No busco atajos, ni vengo a pedir favores o regalarlos". "Devolveré la decencia a mi país con ayuda o sin ella". Un discurso que dejó sin palabras a los presentes, acostumbrados a ser el centro de atención en situaciones similares. Esta vez no será así y Feijóo no les pedirá su apoyo. Si se lo dan, bien, pero si no se lo dan, también.
Y hoy, Sánchez se dirigía a los mismos empresarios en el mismo escenario, y les ha pasado la mano por la espalda, sabedor de la influencia del empresariado catalán en Junts.
Ha dicho que su objetivo es "completar la mayor modernización económica y social de la historia reciente de España y Cataluña". ¡Que Dios nos pille confesados!
"Crecemos más que nunca pero con bases diferentes, hemos pasado de la España del pelotazo a la España del trabajo y del emprendimiento, nunca tantas mujeres trabajando y menos jóvenes que ni estudian ni trabajan", ha añadido, sin despeinarse.