Yo no creo que Pedro Sánchez esté loco, pienso que es un ególatra que, eso sí, reproduce el esquema de la maldad y la locura: no es el loco el que se vuelve malo, es el malo quien se vuelve loco.

Sí, el presidente del Gobierno es incapaz de sentir empatía -ponerse en el lugar del otro-, por eso, sorprende su alusión al sentir emocional (o sea, mero sentimiento) de los ceutíes, al tiempo que nos remite una lista de canciones recomendadas y se marcha a la Mareta (Lanzarote), en plena invasión marroquí de Ceuta. 

 

 

Pero no está loco, sólo es un ególatra sin límite moral alguno e incapaz de ponerse en el lugar del otro porque 'el otro' sólo es público destinado a aplaudirle. Es decir, que su egolatría acabará en demencia, pero, por el momento, no es ningún oligofrénico: es más que consciente de sus actos. Camina hacia la psicopatía pero sabe perfectamente lo que hace. 

Dicho esto, lo primero es reconocer la derrota española en Ceuta. Mohamed VI ha vencido a España... ahora quiere repetir la vergüenza española de Gibraltar frente a los ingleses. 

La única solución es militarizar Ceuta y Melilla y advertir que se disparará contra todo aquel que pretende violar las fronteras españolas de las dos plazas africanas

EL Rey de Marruecos ha lanzado a 70.000 seres humanos contra la ciudad española de Ceuta. Los ha lanzado él no se le han colado y esta vez han sido muchos más que hace cinco años. 

El asunto es sencillo: Mohamed VI una de las grandes fortunas del planeta, envía a jóvenes y adolescentes desesperados a España, así como a delincuentes a los que ha abierto las puertas de la cárcel como balas humanas contra España. Han muerto 75 pero eso a él no le importa. Le sobran vidas humanas a las que sacrificar para lograr hacerse con Ceuta y Melilla.

 

 

Y sabe que enfrente tiene a un cobarde, Pedro Sánchez -quizás a dos cobardes-, al que puede chantajear a placer. Cada día con más eficacia. Un Sánchez al que le importan un pepino los ceutíes y los melillenses, es decir, los españoles que se sienten más españoles de toda España, pero que se sienten abandonados por España. Por ejemplo, en 10 años de reinado, Felipe VI no les ha visitado jamás. 

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Y Sánchez les visita para hacerse una foto. Ya ni disimula, tras pasar en Ceuta dos horas y descabalgar los servicios de seguridad en un momento crítico, se marchó de vacaciones a La Mareta. 

Y volviendo al Rey de España, Felipe VI... patética su primera aparición televisiva, en plena invasión, reescribiendo wasaps, se supone que al presidente del Gobierno y la segunda, ya inmerso en el ridículo, cuando exige al Estado español que proteja a Ceuta y Melilla. Pero, Majestad, si el jefe de ese Estado es usted...

 

En todo caso, tras la invasión de Ceuta, a los españoles nos toca ahora volver a detener la barbarie islámica a las puertas de Europa. Una nueva Reconquista, pero para lograrlo, antes tenemos que expulsar de Moncloa al Conde don Julián... ¿y de La Zarzuela al obispo Oppas?

A corto plazo, la única solución es militarizar Ceuta y Melilla y advertir que se disparará contra todo aquel que pretenda violar las fronteras españolas de las dos plazas africanas. No son inmigrantes que vienen a trabajar, son balas humanas enviadas por el malnacido de Mohamed VI contra España. España es su enemigo pero nunca va arriesgarse a una guerra abierta que perdería. Utiliza a su propio pueblo -39 millones de habitantes- como balas humanas, porque sus súbditos le importan una higa.

Por cierto, no todos los que entraron en Ceuta se han vuelto. Los barrios ceutíes de El Príncipe y Los Rosales, se han convertido en una quinta columna para ser utilizados cuando 'Mojamé' conquiste Ceuta y Melilla. Ya saben: el enemigo está dentro.

Sigamos con las medidas que debe tomar España: en paralelo, el Ejército debe preparar un plan militar de ataque a Marruecos, tanto al Ejército, si fuera necesario, que lo será, como a las mafias de trata y de narcotráfico que trabajan para 'Mojamé'. 

En paralelo, el Ejército debe preparar un plan militar de ataque a Marruecos y a las mafias de trata y de narcotráfico que trabajan para 'Mojamé'

Ceuta y Melilla deben contar con una base aeronaval cada una, Ceuta y Melilla necesita un aeropuerto (construir, la primera, y mejorar, la segunda), aunque sea en el mar, y una base naval que no sólo proteja las dos ciudades sino el Estrecho de Gibraltar. La OTAN debe defender Ceuta y Melilla, ahora no figuran en su mapa, o España debe armar la marimorena en la OTAN. 

Todo esto pensando, en la luminosa cabeza de nuestro Conde Don Julián, es decir, Pedro Sánchez, en repetir la operación Gibraltar, una co-soberanía o soberanía compartida de las dos plazas africanas, vestíbulo de la conversión de nuestras dos ciudades en plazas islámicas.

Mientras, desde España, el líder de la oposición, Núñez Feijóo, ni tan siquiera ahora promueve romper con Rabat... "un socio absolutamente fiable", según el ministro socialista Marlaska. Santiago Abascal es más claro pero tampoco concreta mucho las medidas a tomar. 

 

 

Y todo ello con otra quinta columna mucho peor: los 1,3 millones de marroquíes que viven en España y que en su gran mayoría son siervos de Mojamé, y esperan el día de la liberación para levantarse contra la autoridad, en Madrid o en Barcelona.

Feijóo ni tan siquiera ahora promueve romper con Rabat... "un socio absolutamente fiable", según Marlaska. Santiago Abascal es más claro, pero tampoco concreta mucho

De cualquier forma, lo más repugnante, y el concurso es difícil, del reyezuelo homicida de Marruecos es que utiliza balas humanas contra España: está deseando que algún soldado español mate a un niño marroquí y a lo mejor algún policía o soldado se vea obligado a hacerlo.

No nos confundamos de enemigo aunque los traidores los tengamos dentro. Mohamed VI es un plutócrata y un psicópata, violento hasta la crueldad. Ha proclamado una marcha verde permanente sobre Ceuta y Melilla y ha convertido a los marroquíes en alumnos de Hamas: golpean con los civiles - menores y adolescentes- y cuando surge el duelo directo se esconden tras los civiles.

Contra un personaje así sólo sirve la fuerza bruta. Es el momento en militarizar también, la lucha contra el narcotráfico y contra la mafias que trasladan personas que, a pesar de las mentiras de Sánchez, han promocionado esta invasión porque trabajan, sobre todo para 'Mojamé', el "socio fiable" de míster Marlaska.