Es la última del dulce Albares. Entrevista, cómo no, en RTVE, o sea, que jugaba en casa. El canciller entra en estado de delirio y asegura que la culpa de la invasión se debe a la 'Internacional Reaccionaria' que ha amplificado el efecto de la invasión -que no es invasión- en las redes sociales. 

 

 

Primera mentira: la internacional reaccionaria no existe. Se lo ha inventado nuestro dulce ministro de Asuntos Exteriores español justo al tiempo en el que afirma que Marruecos es un amigo fiable, lo que no deja de recordar el viejo adagio castellano: "De mis amigos líbreme Dios que con mis enemigos me basto yo".  

Dos, la invasión de Ceuta la organizaron las mafias: Oiga, ¿y por qué iban a animar las mafias la entrada masiva de 70.000 irregulares que no les pagan un euro? 

Y el descaro en la RTVE de José Pablo Lopez: "El PP habla de invasión, en línea con la ultraderecha". O sea, que no fue una invasión

Más mentiras, ahora a cargo de la desfachatez habitual en RTVE, que el descaro de la cadena pública no conoce límites. Un reportero, con la sede central del PP a sus espaldas, nos informa de que el PP define lo de Ceuta como una invasión, coincidiendo así con la ultraderecha. 

Ah! y todo ello con un anuncio de petición a Bruselas para monitorizar -o sea, censurar- las redes sociales. Censura en España y en toda Europa.

Por cierto, Marruecos es nuestro amigo y ha hecho todo lo posible para evitar la tragedia. De repente, a 'Mojamé' le salieron 40.000 marroquíes y 30.000 subsaharianos que se lanzaron al mar para entrar en España. Y él ni se dio cuenta.

Sánchez pretende monitorizar las redes sociales, es decir, censurar. Y pretende ampliar esa censura a toda la Unión Europea

El presidente de la Ciudad de Melilla, Juan José Imbroda, un tipo que se viste por los pies, no como su colega, también del PP, de Ceuta, Juan Vivas, aseguró que todo esto se debe a que el Gobierno español concede a Marruecos todo a cambio de nada. A lo mejor resulta que esa frase lo resume todo. Imbroda lo tiene claro: Marruecos, mundo islámico, tiene un PIB per capita que es diez veces menor al de España, mundo cristiano. El resto son consecuencias lógicas.

 

 

Pero seguimos sin saber por qué razón Pedro Sánchez cede una y otra vez, más allá del ridículo, al chantaje de Mojamé.