El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, uno de nuestos peores ciudadanos, tiene hoy una frenética agenda, centrada en el eclipse solar que tendrá lugar esta noche. Eso sí, no tendrá tiempo para acudir a la comparecencia en la Comisión de Interior del Senado. 

Mantendrá varias reuniones con responsables autonómicos de Protección Civil y de la AEMET y con responsables de la Unidad de Valoración del Riesgo (UVR) del dispositivo del eclipse solar, así como con los delegados del Gobierno en las comunidades autónomas.

Además de eso, el ministro del Interior ha desplegado a 33.400 policías y guardias civiles con motivo del fenómeno de la naturaleza. 

Lo que contrasta con los 60 guardias civiles que tuvieron que hacer frente a la invasión de Ceuta por más de 70.000 inmigrantes ilegales, el pasado 30 de julio. 

Además, el Gobierno está muy preocupado por la salud ocular de los migrantes que todavía se encuentran en Ceuta y que no han regresado a Marruecos, unos 10.000. El Ejecutivo ha preparado un dispositivo para dar instrucciones en cuatro idiomas a los invasores de Ceuta para "evitar que sufran" daños oculares durante el eclipse.

Todo lo cual contrasta con la situación que se vive en Ceuta, con reyertas, robos, navajazos... 

Con los migrantes y los menores durmiendo en la calle, con niñas a las que los propios vecinos tienen que proteger para que no sufran agresiones sexuales por parte de los invasores.

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Con los servicios públicos colapsados, médicos que no dan abasto para atender todas las contingencias que se estan produciendo.

Con riesgo de epidemias por la insalubridad y la falta de higiene que genera una situación así (esas personas tienen que hacer sus necesidades en la calle)...

Todo eso es Ceuta ahora mismo, doce días después de la invasión. Y mientras, el Gobierno, y especialmente Marlaska, preocupado por un eclipse de sol.