Como ha recogido Hispanidad, el juez Juan Carlos Peinado (Titular del Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid) dictó el pasado 13 de abril un auto de procesamiento para Begoña Gómez por cuatro delitos: tráfico de influencias, corrupción en los negocios en el sector privado, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. En el auto también procesaba a su ayudante Cristina Álvarez y al empresario Juan Carlos Barrabés. El juez dio «un plazo de cinco días a todas las partes personadas, a fin de que insten lo que consideren oportuno respecto a la apertura del juicio oral».

 

 

Pues bien: la acusación particular en el caso Begoña Gómez, Hazte Oír, pidió ayer para la esposa del presidente un total de 24 años de cárcel por los cuatro delitos que el juez Peinado le imputa. 

Además, pidió que su marido Pedro Sánchez declare en el juicio y la retirada de su pasaporte y la retirada inmediata del pasaporte tanto a Begoña Gómez como a su asesora y a su socio Barrabés.

Asimismo, Hazte Oír pide para la ayudante de Gómez, Cristina Álvarez, ocho años de cárcel e inhabilitación absoluta durante 20 años (por el presunto delito de malversación). Mientras que para Juan Carlos Barrabés pide dos años de prisión por tráfico de influencias y cuatro años por corrupción en los negocios.

Por su parte, el sindicato Manos Limpias ha solicitado una pena de diez años y tres meses para Begoña Gómez. 

Como era de prever, la defensa de Gómez ha pedido a la Audiencia de Madrid anular el auto de procesamiento del juez Juan Carlos Peinado, arguyendo la inexistencia de "indicios sólidos de delito" y que se "han cometido múltiples irregularidades procesales", por lo que se "han vulnerado derechos fundamentales". 

Como se recordará, la semana pasada, desde China, el marido de Begoña declaró escuetamente: “Le pido a la justicia que haga justicia, estoy convencido de que el tiempo va a poner a todos en su sitio". 

Pero en el mundo judicial y político se espera con expectación la próxima jugada del presidente del Gobierno para proteger a su mujer, como hizo cuando se conoció que estaba imputada y se tomó cinco días de reflexión en los que, según los investigadores, ordenó montar las cloacas. Fuentes consultadas por Libertad Digital afirmaron que "la tesis principal de investigación es que Sánchez ordenó proteger a toda costa a su esposa esos días”.