Por de pronto, hay que alabar al juez Juan Carlos Peinado, no conozco otro caso de tanta saña en la persecución de un juez por parte de un Gobierno, con todo lo que ello significa. Sin embargo, el instructor ha sido valiente y se ha atrevido a investigar el caso de la esposa del presidente, con paciencia jobiana y sorteando toda las trampas que le ha colocado Moncloa y la Fiscalía -¡qué vergüenza de Fiscalía!
Peinado a enviado a Begoña Gómez a juicio oral por corrupción en los negocios y sobre todo, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos.
El juez le ha retirado el pasaporte, por lo que Begoña no podrá salir de España. Y lo más importante, pide un juicio con jurado, que es lo que más teme el PSOE porque no nos engañemos, los jueces juzgan según la ley y su interpretación de la misma, mientras un jurado juzga la inocencia o culpabilidad del reo según su sentido de la justicia, y lo justo nunca coincide, al menos al 100 por 100, con lo legal.
Gómez ha querido jugar un papel para el que no estaba preparada y, encima, ha pretendido convertirse en un referente moral para los españoles. Con todo respeto, señora, su pasado y su presente dicen otra cosa
Un juez, o una sala de magistrados, exigiría a los acusadores que demostraran la ilicitud de cada acusación -y así debe ser- pero un jurado tendrá una mayor tendencia a decidir, sencillamente, si Begoña Gómez hizo bien o hizo mal. Punto y final.
Y claro, resulta que el error de Begoña Gómez se llama vanidad. La esposa del presidente del gobierno ha pretendido ocupar un papel -el de filántropa universal- que no le correspondía... simplemente porque es la esposa del presidente.
No servirá de nada, me temo. Sánchez es un ególatra. Por tanto protege a su mujer porque así se protege él. Por tanto, no le importa la verdad, sino ganar o perder
Además, Gómez ha querido jugar un papel para el que no estaba preparada y, encima, ha pretendido convertirse en un referente moral para los españoles. Con todo respeto, señora, su pasado, como colaboradora en el negocio de proxenetismo de su padre y su tío, así como su presente, donde la 'cátedra' de la Universidad complutense dibujan un perfil de Antoñita la fantástica, señalan otra personalidad bien distinta.
Pero el cierre de la Instrucción por parte del juez Peinado, su no archivo y envío a juicio oral, que en otro partido con más vergüenza que el PSOE hubiese resultado definitivo, o servirá de nada, me temo. Sánchez es un ególatra. Por tanto, protege a su mujer porque así se protege él. Por tanto, no le importa la verdad, sino ganar o perder.
Don Pedro es el vivo retraso de la decadencia española. Sea absuelta o condenada yo no me alegraré de lo que ocurra: Me temo que seguiremos entre la victoria y la derrota, no entre el bien y el mal... que es donde deberíamos estar
Don Pedro es el vivo retraso de la decadencia española. Sea absuelta o condenada su esposa, yo no me alegraré de lo que ocurra: me temo que seguiremos disputando la victoria y la derrota, no entre el bien y el mal... que es donde deberíamos estar.
En todo caso, Gómez y un Gobierno, naturalmente progresistas, insultando al juez. No me extraña que el mayor tiralevitas del Reino de España, Félix Bolaños, intente que la instrucción la lleve el fiscal y no el juez.
Vivimos en la España irrespirable, sin posibilidad de concordia, de don Pedro Sánchez Pérez-Castejón.