Sánchez ya ha nacionalizado a 600.000 descendientes de exiliados españoles de la II República (no sé de dónde los ha podido sacar) y las solicitudes alcanzan los 2,5 millones. Para las próximas elecciones ya habrá culminado todos los expedientes. Por eso tiene que retrasar los comicios todo lo que pueda.
Todo ello utilizando la ley de Memoria Democrática, que como todo el mundo sabe, busca la concordia entre los españoles... sobre todo, los que perdieron la guerra civil.
Ahora es cuando hay que recordar que, según los expertos demoscópicos (no, no es una contradicción 'in terminis'), se calcula que el número de exiliados que se fueron de España por mor de la Guerra civil, fue de 450.000 personas. Y de ellos, dos de cada tres, unos 300.000, regresaron a España ya durante el Franquismo. Esto demuestra dos cosas: que Franco no mató a tanta gente y que los republicanos desterrados fueron extraordinariamente prolíficos.
Pero a Sánchez le importa un pimiento, concede el chollo de la nacionalidad española a dos millones de personas, estos le quedan muy agradecidos y le votan en julio, a lo mejor octubre, de 2027. Por eso tiene que aguantar a cualquier precio en el poder.
Lo de los inmigrantes, refugiados y asilados, todos en el mismo corro, es otra historia, pero el objetivo del coladero es el mismo. Sólo en 2025, y cada año aumentan las concesiones, el Gobierno Sánchez otorgó la nacionalidad española a 300.000 extranjeros residentes, a los que hay que añadir aquellos que solicitan asilo y nacionalidad urgente, peticiones de refugio que también se han multiplicado, y para quienes el Sanchismo se ha mostrado extraordinariamente generoso. Mismamente, el pasado año, Sánchez aprobó 160.000 peticiones de refugiados políticos y el runrún entre los funcionarios es que muchos de ellos tienen tanto de refugiados como yo de arcipreste de Talavera.
Y es que a Sánchez, España le importa un pimiento, y entonces vende la nacionalidad española a cambio de votos. Puede el refugiado sentirse tan español y sacrificarse por su país como un señor de Soria.
¿Es esto, los inmigrantes y refugiados y los de la memoria democrática que votarán a Sánchez, un pucherazo? ¡Nooooooooo! Es una estafa perfectamente legal.