Victoria del PP en las elecciones autonómicas de Castilla y León, el pasado 15 de marzo, con 33 diputados (dos más que los que tenía). El PSOE obtuvo, sorprendentemente, 30 (también dos más). Vox subió tan solo uno (de 13 a 14). Y UPL se hizo con 3 escaños.
Como la mayoría absoluta está en 42 escaños (de 82), el PP tuvo que volver a pactar con los de Santiago Abascal.
Y en ese pacto de Gobierno, Vox entra en el autonómico con una vicepresidencia y tres consejerías (entre ellas Agricultura, Cultura y Áreas sociales/Medio ambiente). Además, los de Santiago Abascal se comprometen a dar apoyo parlamentario a los presupuestos durante la legislatura.
A cambio, eso sí, de implementar políticas de “prioridad nacional” en ayudas públicas y de reducción de impuestos, tal y como explicó su representante en la región, es decir, Carlos Pollán.
Este martes se ha celebrado el debate de investidura del candidato del PP a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, quien ha destacado: “Debemos evitar que se normalice la degradación que hoy vemos en la vida política española. Me comprometo a que nuestro país no se acostumbre a incompetencia, a la corrupción y a la mentira”.
“La responsabilidad política debe estar asociada a un liderazgo público donde los principios éticos y la rectitud personal sean tan importantes como la capacidad de conseguir resultados", "algo que, por desgracia, estamos lejos de ver en el Gobierno de nuestra Nación". "Yo me rebelo ante ello. El poder tiene que recuperar el pudor y la dignidad”, h proseguido el candidato.
"En definitiva, creo en la política en su visión más noble y digna. La que se ejerce para el bienestar general, lejos de prejuicios ideológicos o intereses personales. La que ofrece alternativas reales, optimistas y serenas. La que actúa al servicio de las personas con tesón, esfuerzo y resultados", resumió Fernández Mañueco.