Iván Espinosa de los Monteros presentó el jueves en Madrid Atenea, una fundación que pretende unir al PP y a Vox de cara a las próximas elecciones. Así, don Iván ha pedido generosidad tanto a Feijóo como a Abascal para echar a Sánchez... bello propósito. Pero generosidad, naturalmente, en la incoherencia.

Echar a Sánchez es, en efecto, la mejor obra de misericordia que en el momento presente puede plantear todo español de bien. Y hasta aplaudo ese llamado al entendimiento entre PP y PSOE, en aplicación del mal menor que siempre debe tener sentido de urgencia, pero sin otorgarle relevancia ideológica.

Ahora bien, aquí se acaban los aplausos. Hablamos de que Atenea surge en un momento en que todo el mundo piensa en unas inmediatas elecciones. Pero no lo creo, porque uno trata de no confundir sus deseos con la realidad. No creo que don Pedro lo haga porque sabe que, a pesar de su demagógico triunfo con su demagógico apoyo a la causa palestina, no puede permitirse el lujo de perder unas Generales por segunda vez.

Volviendo a Atenea: Espinosa de los Monteros quiere unir a PP y a Vox. El problema es que no dice bajo qué bandera y eso es un canto a la incoherencia. No habla de cristianismo ni de liberalismo económico. Mal empezamos. Vox ha aportado a la política española los principios cristianos -no todos- abandonados por el PP desde Manuel Fraga. Por ejemplo, esa coalición, o así, que pretende Espinosa de los Monteros ¿abogaría por la abolición de las leyes de aborto y eutanasia? ¿A que no? Feijóo es un conservador que conservará todas las barbaridades perpetradas por Sánchez.

Por su parte, el PP es una socialdemocracia de derechas. De liberalismo, entendiendo por ello, no capitalismo, sino el principio de subsidiariedad y la defensa de la propiedad privada pequeña, que no de los grandes mercados privados, resulta una asignatura pendiente, tanto en el PP como en Vox, pero no deja de constituir la única alternativa a la socialdemocracia reinante en España y castrante para los españoles.

En materia de principios, la unión PP-Vox supondría la boda entre un sidótico y un sifilítico. Los principios cristianos de Vox quedarían totalmente anulados en el PP de Feijóo, mientras la regeneración de España no es posible, con un PP que, como buen partido conservador, conservará todo lo que ha hecho Sánchez.

Sin embargo, se hablará mucho de Atenea, porque Santiago Abascal sigue sin dar el paso hacia Meloni: no quiere gobernar, lo que quiere es condicionar al gobierno del PP. El chico se conforma con poseer 40 o 50 diputados y convertirse en partido bisagra. Por contra, la italiana Giorgia Meloni se convenció de que regresando al 'Dios, patria y propiedad privada' ya no sería compañera de coalición ¡sino que presidiría el Gobierno! Y lo consiguió. Aprende, Santi.