Yolanda Díaz es una pasionaria cursi, enormemente cursi y muy presumida. Tan agresiva como Dolores Ibárruri pero vestida de Dior. Es, al tiempo, una viva muestra del neocomunismo: ¿por qué implantar la dictadura del proletariado mediante una revolución violenta -te pueden matar por eso- cuando puedes hacerlo legislando en una democracia?
Pues bien, Yolanda pretende introducir a los trabajadores en el Consejo de Administración de las empresas. Perdón: no entrarán los trabajadores sino los sindicatos, eso que tienen de afiliados a un 12% de los trabajadores y que no viven de los trabajadores sino del Gobierno, con dinero de todos los españoles, repartidos por Sánchez con gran generosidad. En toda España, no hay nada más democrático que Comisiones y UGT.
Sindicatos en los consejos de Administración y hasta con un tercio de representación. Pues oiga, eso supera a lo que exige a cualquier propietario (30%) para lanzar una OPA sobre el 100 por 100 del capital.
¿Y qué va a pasar cuando haya que hacer un ERE? ¿Votarán los sindicatos a favor? Hombre, ya los había en las cajas de ahorros pero su labor en esta entidades no se estudia como un ejemplo entusiasta.
La Fashionaria quiere sindicalizar las empresas: sería el fin de las empresas.
Estamos en el neocomunismo: ¿por qué implantar la dictadura del proletariado mediante la revolución violenta cuando puedes hacerlo legislando en una cómoda democracia?
Más Yolanda Díaz. Más demagogia: la comunista doña Yoli dice que el presidente de la patronal CEOE, Antonio Garamendi, cobra 23 veces más que el salario mínimo. Ella sólo 6,6 veces más, pero con más pagos en especie, que conste: vivienda, seguridad, transporte gratis y de alto lujo, seguridad a prueba de cualquier tropiezo, vestuario gratuito -un gasto considerable en el caso de la fashionaria-... vamos que no sé yo quien vive mejor si Garamendi o Yolandísima.
Y sobre todo, ¿quién tiene más poder? Yoli, por supuesto.Y se encarga de que Antonio se entere.