"La herejía no es una mentira, es una verdad aislada de las demás verdades". La definición chestertoniana viene a cuento del nuevo ejercicio de filantropía (¡Dios nos libre de los filántropos!) de Pedro Sánchez, a cuenta del crucero del 'MV Hondius' en el que se ha declarado un brote de Hantavirus.
En Cabo Verde, vivo ejemplo de que el pobre no tiene por qué ser solidario, se niega a aceptar que desembarquen, a pesar de que los países de origen de los cruceristas les podían trasladarán a sus países de origen en aviones medicalizados.
Entonces, el filántropo Pedro Sánchez -un filántropo muy especial porque siempre ejerce su filantropía con nuestro dinero y con voz IA- decide que los enfermos continúen encerrados en sus camarotes durante tres días más, que el barco desembarque en Canarias, España, (no sólo los españoles, claro, sino todos) y que desde España sean trasladados a sus países de origen.
Mientras, Mohamed VI, nuestro querido amigo, prohibe que un avión con ayuda haga escala en Marruecos... así que tuvo que repostar en Canarias
Mónica García, ministro de Sanidad con insana mala uva y Fernando Grande-Marlaska, uno de nuestros peores ciudadanos, se encargan de explicarnos a todos lo muy humanitario que es este gobierno al perpetrar tal chapuza. Las víctimas del hantavirus les importan más bien poco, porque a ellos no les van a contagiar. Si se contagia algún canario o algún sanitrario madrileño es otra cosa: no en uno ni en otro lado gobierna el PSOE.
En todo caso, ¿por qué no trasladas a los enfermos en avión desde Cabo Verde a sus países sin pasar por Canarias?
Y la risión, que diría un asturiano, llega cuando Marruecos, nuestro amado Marruecos, se niega, no ya a recibir a las víctimas sino que ni tan siquiera permite que haga escala en sus aeropuertos uno de los aviones medicalizados que acudía a la zona con dos pacientes y necesitaba repostar a mitad de camino.
Sí, Marruecos y Cabo Verde son tan miembros de la solidaria OMS como España.
Y desde la OMS, la organización de Tedros Adhanom, peligroso personaje, asienten: ¡Qué idiotas más simpáticos son estos españoles!