Sr. Director:
Efecto de la implantación de Vox en la política española, pese a los continuos obstáculos y ataques que recibe desde todos los flancos, es la eclosión de «voxólogos» que, curiosamente, coinciden bastante con quienes antes eran especialistas en Podemos, en Ciudadanos y en lo que tocase. Dichos analistas repiten los mismos tópicos, incluso contradictorios, con algunos matices según procedan del ámbito de la izquierda o del PP. Desde la izquierda lo tienen muy claro: «Vox es un partido de ultraderecha, fascista, racista y xenófobo, que amenaza la democracia y la libertad, que fomenta la crispación y la polarización. Un partido que alimenta y engorda el PP con sus políticas». Y desde la órbita del PP: «Es un partido engordado por el PSOE para dividir el voto de la derecha. Un partido que critica desde el banquillo, pero al que no le interesa gobernar para no quemarse; y cuando pretenden pactar con el PP, exigen demasiado. Son populistas sin ideología y sin las lumbreras liberales que ya se fueron. Son votantes cabreados con el sistema. Son descontentos del PP; y si votan a Vox es para que éste apoye al PP en echar a Sánchez, que es lo primordial». Y con estas y otras consideraciones similares, los sesudos analistas de una y otra acera van rellenando tertulias, artículos e intervenciones en teles y radios, jactándose de ser especialistas en Vox, sin necesidad siquiera de contar con la opinión de alguien de Vox que pueda cuestionarles. Pero sin comprender por qué Vox sigue cabalgando y creciendo.