Vox no debe temer ser un partido confesional católico. Lo que debe temer es quedarse en un partido nacionalista español. No debe temer su alma cristiana, lo que debe temer es su alma azul.
Confesional y clerical no es lo mismo. Confesional es aquel que confía en Dios, clerical es aquel que confía en los clérigos: no hay color.
Y Vox tiene que tener un programa económico, que confronte a la socialdemocracia de izquierdas, PSOE y a la socialdemocracia de derechas, el PP
El problema es si Santiago Abascal quiere recrear la democracia cristiana -bien- o recrear la Falange -mal-.
El problema es que no es Vox el que debe acercarse al PP, es la derecha pagana el que debe acercarse a Vox.
En España tenemos una socialdemocracia de izquierdas (PSOE) y una socialdemocracia de derechas (PP). Por eso no salimos de lo que siempre ha sido la socialdemocracia: el reparto de la miseria
Y por cierto, Vox tiene que tener un programa económico o no pasará de partido bisagra. Además, ahí sí tiene hueco porque en España no hay programas económicos liberales protectores de la propiedad privada. En España tenemos una socialdemocracia de izquierdas (PSOE) y una socialdemocracia de derechas (PP). Por eso no salimos de lo que siempre ha sido la socialdemocracia: el reparto de la miseria.