El Santander y los sindicatos se sentaron el jueves a negociar el nuevo plan de salidas voluntarias, anunciado la pasada semana, y que podría afectar a unos 3.000 empleados del banco, en España, el 15% de la plantilla, como publicó Hispanidad.
El jueves, Comisiones Obreras (CCOO) hizo pública su exigencia estrella: que las prejubilaciones se apliquen, incluso, a los empleados de 50 años de edad, con el 76% del salario bruto anual. ¿Se imaginan?
Prejubilar con más de 15 años de antelación sobre la edad oficial no hay sistema que lo aguante y por eso, durante estos años, el Gobierno ha aprobado medidas para desincentivar la jubilación anticipada, por ejemplo, el recorte de hasta el 21% de la pensión.
Todo esto en un contexto insostenible para la Seguridad Social, con la nómina mensual de las pensiones disparada hasta los 14.397 millones de euros mensuales, por catorce pagas… y subiendo. Porque las prejubilaciones, además de precarizar el empleo -las empresas reemplazan a los prejubilados con jóvenes que trabajan más horas y cobran mucho menos-, también afectan a las arcas públicas.
No hay que prejubilar, ni a los 60 ni mucho menos a los 50 años. Es más, los expertos llevan tiempo advirtiendo de la necesidad de retrasar la edad de jubilación hasta los 70 años… y más allá, pero eso es una medida muy poco progresista.
Por cierto, Unai Sordo cumplirá 54 años en octubre. ¿Se va a prejubilar?