Ante la evidente ausencia de previsión del desgobierno sanchista respecto a infraestructuras ferroviarias, carreteras, viviendas, etc. se añade ahora la gestión de los incendios. Por falta de previsión o, mejor dicho, por previsión doctrinal. Este indigente Ejecutivo tanto, como el PSoe que le apoya,  ha prohibido la limpieza de nuestros bosques y cauces; ha derribado multitud de presas de nuestra red fluvial, y ha establecido severas multas para quienes intentan detener el fuego antes de que este se produzca, es decir, limpiar el combustible ingente que lo avive. Para ello, ha limitado la capacidad y la cabaña de pequeños ganaderos para el aprovechamiento de los pastos y con ello ha permitido que emerja un ingente combustible que antes no se daba,

Su religión sectaria les obliga a dejar que la naturaleza domine al hombre, en contra de los propios criterios bíblicos, según los cuales Dios creó al hombre para que dominara la tierra que le otorgó. Pues bien, la ley de la religión sanchista no solo es alucinógena, sino también genocida, en cuanto la ley de Bienestar Animal que protege en teoría la vida animal, esta desprotegida por la Ley de Medio ambiente.

Tras los devastadores incendios que padecemos, hay familias destrozadas e irreversiblemente apartadas de la naturaleza que las vio nacer y crió y su memoria histórica borrada;  arruinadas en muchos casos, y hundidas moral y psicológicamente. Mientras tanto, tienen que soportar ver cómo el sanchismo no ha invertido en los medios necesarios para prevenir las consecuencias de lo que el clima provoca conforme a la ley irreversible del propio ciclo climático. Todo lo contrario: normativiza una serie de medidas que dan rienda suelta a su fanático mantra de la ley de Medio Ambiente. Y, como no necesitan presupuestos, nuestros fondos, provenientes de cada euro que corresponde a cada gota de sudor de todos los españoles, los destinan a otras zonas del planeta y a proyectos ininteligibles, absurdos e irracionales, como puede demostrarse en las partidas presupuestarias de un BOE que ha pasado a ser el órgano de gobierno, y no su instrumento publicitario. En un BOE donde se destinan recursos, a veces ridículos, para la prevención de riesgos laborales, pues para la conservación de nuestro medio ambiente se remiten a una patética ley de Conservación del Medio Ambiente, que en contra de cualquiera que haya vivido en el campo y lo haya explotado, entiende que solo un momento de enajenación mental transitoria puede admitir sus postulados.

Digo esto con triste ironia porque los presupuestos no se aprueban ni hacen falta, como explícitamente aclaró el propio presidente del gobierno que no tiene mayoría legislativa para promulgar leyes, aunque igualmente dijo que gobernaría con o sin Parlamento.

Sin presupuestos, aferrados cual lapas a sus sillones, el Gobierno y los numerosos acólitos chupópteros que lo rodean no adoptan las medidas de prevención necesarias, en primer lugar porque no han invertido en aquellos y en segundo término, porque no saben hacerlo. Utilizan un doble o triple lenguaje según el consumidor al que se dirijan. Entretanto, España arde por todos sus costados, impotente ante el caos,  la ignorancia, el descrédito y la desfachatez corrupta.

El incendio de la corrupción que abrasa las instituciones públicas no es menor que el que sufren nuestras familias y nuestra geografía.
Cada año de esta legislatura supera al anterior en fuego, odio sectario, rapiña del erario público e incompetencia ante cualquier crisis. Se respira mal, no solo por el humo de los incendios, sino también por el hedor de un sanchismo podrido de miserias y traidor a su propio programa electoral. Por todo ello, solo queda echarlos a puntapiés! a que vayan a pastar a otros lejanos prados. ¡BASTA YA!