Santa Teresa Jornet es una catalana nacida en Aytona (Lérida), en 1843;, muerta en Valencia, en 1897; y canonizada por Pablo VI, en 1974. Es la fundadora de las hermanitas de los ancianos desamparados, unas señoras con muchos redaños que se ocupan de los débiles de la tercera edad, de quien ya nadie quiere o puede ocuparse. ¿Les suena?
Es una mujer crucial del siglo XIX y tuvo un éxito increíble, abriendo residencias para ancianos sin medios por toda España, porque en aquella época ya había ancianos desamparados. En esta nuestra sociedad de viejos, la del siglo XXI, mejor no te cuento. Hoy, toda la sociedad y hasta la economía vive alrededor de nuestros ancianos, porque tengo que darles una mala noticia: los médicos no nos han alargado la vida, nos han alargado la vejez. Vivimos más, sí, pero, a qué coste.
Por otro lado, Teresa de Jesús Jornet inventó la compañía frente a la debilidad de la decrepitud, física y mental, esta última es la más difícil. Nosotros, sin embargo, la modernidad, optamos por el ‘muerto el perro se acabó la rabia’, optamos por la eutanasia. ¿Ven cómo se trata de una santa de lo más actual?
En algunas zonas rurales de España, la única forma de escuchar misa es acudir a una residencia de ancianos creada por esta catalana. Sï, la disminución del Santo Sacrificio es una de la tragedia de nuestro tiempo, de esta Iglesia de Piedras. Sobre todo en el mundo rural.
Pues bien, las hermanas de los ancianitos desamparados cuidan del cuerpo de los ancianos pero también de sus almas y sobre todo, palían y suavizan su enfermedad más grave e insoportable: la soledad.