El expresidente Evo Morales, uno de los lideres indígenas más alabados por la izquierda europea, se dedica a sabotear al presidente electo de Bolivia, que tan sólo lleva seis meses, Rodrigo Paz, porque, claro, es un tipo de derechas y, aunque haya vencido en las urnas, hay que derribarle por la fuerza.
Así que el sinvergüenza, violento, miserable y pederasta Evo, que no comparece ante los tribunales que le llaman a capítulo, intenta volver al poder por el método revolucionario y situando a su país en enfrentamiento civil, con los hospitales suplicando oxígeno para poder salvar vidas, por ejemplo.
Y encima de que no ha comparecido ante la justicia de su país por el delito de trata de personas por el que se le juzga, se permite el lujo de exigir elecciones en 90 días. Lo dicho: este personaje es lo peor que le ha pasado al país hermano de Bolivia en su historia reciente.