Sr. Director:
Vivimos en una época dominada por la información mediática: las guerras, las catástrofes humanitarias y los crímenes de Estado se convierten en realidad política solo si son visibles. Si no, parecen desaparecer. Este texto pretende analizar con rigor, sin relativismos ni eufemismos, cómo la atención global se concentra selectivamente en algunos conflictos —como Palestina/Israel o Ucrania— mientras otros de magnitud igual o incluso mayor —como Sudán— son sistemáticamente marginados, invisibilizados o tratados de forma minimalista.
El objetivo es exponer la lógica estructural, política, mediática y moral que produce una jerarquía de visibilidad profundamente injusta y éticamente insostenible.
Sudán: la catástrofe humanitaria más grave del mundo
Desde abril de 2023, Sudán ha estado sumido en una guerra brutal entre las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR/RSF). La violencia no es un enfrentamiento convencional: es una campaña de exterminio, limpieza étnica y violencia sexual generalizada.
Organizaciones humanitarias e informes internacionales consideran que:
- Más de 400.000 personas habrían muerto desde abril de 2023.
- Más de 12 millones han sido desplazadas, formando la mayor crisis de desplazamiento del planeta en el presente.
Estas cifras superan ampliamente las de otros conflictos que reciben cobertura masiva y prolongada en Occidente.
A pesar de ello, en la mayoría de medios occidentales:
- Sudán no ocupa portadas continuas.
- No hay debates parlamentarios permanentes.
- No se organizan grandes protestas o campañas internacionales a escala.
- Su tragedia rara vez define agendas informativas.
Esto —tal como veremos— no es azaroso.
La jerarquía de atención mediática: quién decide qué es noticia
¿Quién define la centralidad geopolítica?
Cuando hablamos de “centralidad geopolítica”, no hablamos de un atributo natural o espontáneo de un conflicto. Esa “centralidad” es una construcción deliberada que emerge de la interacción de varios actores poderosos:
- Estados con poder hegemónico (EE. UU., Unión Europea, gobiernos estratégicos).
Estos países determinan qué temas pasan a la agenda internacional y cuáles quedan relegados. - Organismos multilaterales (ONU, OTAN, UE, etc.).
Sus informes, comunicados y resoluciones no solo generan cobertura, sino que legitiman marcos discursivos. - Agencias de prensa globales (Reuters, Associated Press, AFP).
Son las fuentes primarias que alimentan a la mayoría de medios; su selección temática es determinante para lo que es visible. - Medios de comunicación de masas (televisión, periódicos, radios, portales digitales).
Repiten las noticias de las agencias y, en muchos casos, reproducen las prioridades dictadas por gobiernos e instituciones.
En conjunto, estos actores configuran una agenda global de atención que decide qué tragedias importan y cuáles no.
La homogeneidad del discurso público
Si revisas titulares de periódicos, noticiarios de radio o televisión, o los principales portales digitales, observarás:
Un discurso uniforme en torno a ciertos conflictos:
- Gaza
- Ucrania
- Afganistán
- Yemen
Pero casi nada sobre Sudán, la República Centroafricana, el Sahel, o la violencia extrema en otras regiones.
Esto no es casual:
- Los medios suelen repetir literalmente lo que las agencias de prensa facilitan.
- Las agencias, a su vez, funcionan dentro de la lógica institucional occidental.
- Gobiernos, think tanks y organismos internacionales filtran y priorizan información querefuerza sus marcos político-estratégicos.
- Literatura burocrática, jerga técnica y lenguaje diplomático diluyen la crudeza de la realidad.
El resultado: un discurso uniforme, predecible, políticamente “seguro” y alineado con los intereses de quienes detentan el poder informativo y geopolítico.
¿Por qué no se habla de Sudán tanto como de Gaza?
Esta es la pregunta central.
Comparación de cifras
- Sudán: estimaciones de más de 400.000 muertes y 12 millones de desplazados.
- Gaza (2023‑2025): cifras altas de víctimas (por encima de 70.000 según fuentes locales),pero muy por debajo de las estimaciones sudanesas.
A pesar de ello:
- Gaza monopoliza la atención mediática internacional durante meses o años.
- Sudán recibe cobertura intermitente, superficial o muy localizada.
Factores que no explican esta diferencia
No se trata únicamente de intensidad luctuosa.
No se trata únicamente de gravedad humanitaria.
Si así fuera, la atención sería proporcional. Pero no lo es.
¿Qué factores explican la disparidad de atención?
➤ 1. Intereses geopolíticos
Los países occidentales y sus instituciones priorizan aquello que:
- Afecta directamente a sus alianzas estratégicas.
- Interviene en decisiones electorales internas.
- Tiene impacto en equilibrar o influenciar bloques de poder global.
Sudán no es central para esos objetivos políticos actuales. Gaza sí lo es, por razones históricas, diplomáticas y geoestratégicas.
➤ 2. Dependencia del lenguaje oficial
Los medios se alimentan de declaraciones de gobiernos, organismos internacionales y agencias. Si esas fuentes:
- Evitan términos «fuertes» (como genocidio).
- Usan lenguaje diplomático difuso.
- Publican cifras conservadoras o ambiguas.
entonces el público recibe una versión atenuada de la realidad.
Eso no es neutralidad: es una forma de autocensura institucionalizada.
➤ 3. Economía de la atención
Los medios responden a mercados. Prioridades mediáticas no son neutrales:
- Conflictos que generan ratings, clics y participación social se vuelven recurrentes.
- Conflictos sin “anclaje emocional” para audiencias occidentales se pierden.
Pero esa lógica económica produce una justicia informativa profundamente desigual.
El silencio de la izquierda y del progresismo occidental
Uno de los puntos más acusados es la inconsistencia ética en sectores tradicionalmente críticos del poder.
¿Por qué en muchos campus universitarios, parlamentos y movimientos «progresistas» se:
- Amplifica Gaza durante meses,
- Organiza boicots y protestas,
- Se votan resoluciones explícitas…
pero no ocurre algo comparable con Sudán?
Esto no es una trivialidad:
- Sudán también ha sido descrito por organizaciones como HRW como escenario de limpieza étnica y crímenes generalizados.
- Las estimaciones de muertos son superiores a las de muchos conflictos ampliamente debatidos.
Y, sin embargo:
- No hay campamentos de protesta universitaria sostenidos.
- No se exigen boicots o desinversiones masivas.
- No se promueve una presión social proporcional.
¿Qué hay detrás de esa omisión, de ese clamoroso silencio?
1. Jerarquía moral selectiva
Existe una lógica implícita que asigna “valor moral” distinto a las vidas según:
- Su proximidad geográfica/cultural a Occidente.
- Cuán estratégicamente relevantes son para gobiernos e instituciones.
- Si encajan en marcos narrativos ya consolidados (colonialismo, imperialismo, desplazamiento, etc.).
Esa jerarquía moral no opera a partir de hechos, sino de estructuras de poder que deciden qué tragedias merecen indignación intensa y cuáles no merecen atención prolongada.
2. Racismo estructural
No se trata simplemente de ignorancia o negligencia:
- Muchos de los pueblos más afectados en Sudán son comunidades negras africanas.
- El relato internacional —en muchos casos— reproduce patrones históricos de deshumanización y marginalización.
Esto no es una interpretación basada en conjeturas: lo han documentado relatores de derechos humanos, académicos y organismos especializados. El efecto es que ciertas víctimas son representadas como “perennes escenarios de guerra”, mientras otras reciben protagonista global.
3. Autocensura institucionalizada
No siempre hay órdenes explícitas; muchas veces hay:
- Jerga diplomática que evita términos contundentes.
- Editoriales que priorizan temas con menor costo político.
- Medios que repiten agencias porque es más fácil y seguro.
- Silencios calculados frente a actores aliados o económicamente influyentes.
Eso no es neutralidad; es autocensura estructural.
¿Qué hay realmente detrás del silencio?
No hay un solo responsable. El sistema que produce esta jerarquía de atención está compuesto por:
- Poderes políticos que priorizan intereses estratégicos.
- Organismos internacionales que emplean lenguaje cauteloso.
- Agencias de prensa que reproducen los marcos dominantes.
- Medios que replican noticias sin cuestionar la agenda.
- Audiencias que consumen lo que se les ofrece, no lo que realmente ocurre.
Ese sistema no necesita una especie de conspiración secreta para funcionar; opera porconvergencia de intereses, incentivos institucionales, cálculo político y economía de la atención.
Conclusión: lo que este silencio pone en evidencia
Lo que observamos no es un accidente ni un fallo casual. Es un patrón que revela:
Una jerarquía moral global profundamente desigual
No todas las vidas importan por igual en la práctica mediática y política.
Una economía de la atención que marginaliza tragedias por considerarlas de “poca audiencia”
Un discurso global que prioriza conflictos según intereses estratégicos, no según sufrimiento humano
Un discurso burocrático y tecnocrático que reemplaza humanidad por eufemismos
Una estructura informativa que reproduce y amplifica silencios tanto como titulares
Epílogo: la tragedia de Sudán exige un cambio de orientación
La guerra en Sudán no es un dato remoto. No ocurre “en otra galaxia”. Está ocurriendo en este planeta, ahora, con cifras de muertos que deberían provocar indignación global proporcional.
Si el mundo —los medios, los gobiernos, la sociedad civil— no reacciona con la misma intensidad que ante otros conflictos, eso no puede ser explicado por la gravedad de los hechos.
Tiene que verse por lo que es:
un fallo moral, político y comunicativo profundo.
Y reconocerlo no es relativizar; es exigir coherencia, justicia y atención para todas las vidas que están siendo destruidas.
1. Tabla comparativa de cifras de víctimas en conflictos contemporáneos (2023–2025)
Nota: las cifras dependen de datos oficiales, organizaciones humanitarias y bases de datos independientes. Los números de Sudán son estimativos debido a la dificultad de acceso y sub‑registro.
Conflicto
Víctimas estimadas
Desplazados
Fuente / Nota
Sudán (2023–2025)
~400.000+ muertes estimadas
12 M+
Estimaciones basadas en informes de ONG y observadores (datos de terreno imprecisos, pero consistentes con estimaciones humanitarias altas).
Gaza (2023–2025)
~70.000–75.000 muertos
1.9 M desplazados
Estimaciones oficiales palestinas y estudio independiente en The Lancet sobre mortalidad directa e indirecta.
Ucrania (2025)
~2,248 civiles muertos (explosivos)
Millones
Datos del AOAV 2025; cifras militares no incluidas.
Otros conflictos globales
Miles–decenas de miles
Variables
Informe de OCHA muestra ~33.000 civiles muertos en 14 conflictos en 2024.
Observación clave: Sudán supera sustancialmente muchas de las cifras de muerte directa incluso si se toman cifras conservadoras — y sin embargo no ocupa titulares diarios.
2. Análisis de cobertura mediática
Cobertura cuantitativa vs. gravedad humanitaria
Según un estudio de cobertura mediática internacional:
- Gaza y Ucrania dominan la atención con decenas de artículos por día.
- Crisis prolongadas y de extrema gravedad, como en África (Chad, Sudán, Congo), recibencobertura mínima o episódica, aun cuando afectan a millones de personas.
Datos del Humanitarian Crisis Coverage Report:
Lugar
Artículos/día (promedio)
Gaza
58,5 artículos/día
Ucrania
19,4 artículos/día
Chad
0,06 artículos/día
DR Congo
1,5 artículos/día
(Estudio basado en más de 78 000 artículos de grandes medios occidentales)
Este patrón revela que la presencia mediática no correlaciona directamente con la magnitud del sufrimiento humano, sino con la percepción geopolítica que dominantes mediáticos e institucionales asignan a cada conflicto.
3. Investigación académica sobre sesgo y encuadre
Varios estudios señalan sesgos estructurales en la cobertura internacional:
Media Coverage of War Victims: Journalistic Biases
Un análisis basado en más de 14.000 artículos encontró que:
- En medios occidentales, las víctimas israelíes son individualizadas y humanizadas con mayor frecuencia que las palestinas.
- Los reportes occidentales tienden a equilibrar moralmente dos bandos incluso cuando las cifras y dinámicas muestran asimetrías claras.
BAR‑Analytics
Otra investigación encuentra que la cobertura depende de factores políticos y regionales más que de gravedad humanitaria o número de víctimas, incluso entre conflictos comparables.
Estas conclusiones no son opiniones aisladas, sino parte de una literatura emergente sobre cómo grandes medios priorizan ciertas narrativas.
4. Análisis de cobertura mediática: casos concretos de omisión o sesgo
4.1 Sudán
- Pese a informes de genocidio y exterminio por parte de la ONU y testimonios de atrocidades en Darfur, la cobertura de Sudán en grandes portadas occidentales ha sido mínima y sin continuidad profunda en los meses siguientes.
La misión de la ONU documentó actos genocidas en El Fasher con asesinatos masivos dirigidos por perfil étnico.
4.2 Gaza / Israel
- Ha dominado portadas, análisis y debates académicos durante meses, con cobertura constante incluso cuando cifras oficiales caen tras un alto el fuego.
- Límites de acceso y control narrativo: en Gaza los reporteros extranjeros están mayormente bajo escolta militar, mientras periodistas locales mueren en grandes números.
Esta diferencia en acceso y discurso —y su repetición constante en titulares— configura la percepción pública, aunque no refleje proporcionalmente la gravedad comparativa de cada conflicto.
5. Ejemplos concretos de invisibilidad relativa
Falta de cobertura sostenida
- Sudán, Etiopía/Tigray y otras crisis africanas rara vez aparecen durante semanas consecutivas en portadas internacionales, aun cuando las cifras de muerte, desplazamiento y destrucción son extremas.
Comparación de enfoque editorial
- Gaza recibe cobertura centrada en tragedia, desplazamiento, crisis humanitaria; otros conflictos reciben, cuando acaso, breves notas estadísticas sin contexto humano ni seguimiento editorial.
Disparidades regionales
- Registros muestran cómo conflictos africanos, pese a ser prologados y letales, apenas superan 1–2 artículos diarios en grandes medios, frente a Gaza (cerca de 60 artículos/día).
6. Referencias académicas y de derechos humanos que documentan patrones de cobertura
A continuación, algunas fuentes verificadas:
Estudios académicos sobre sesgo y encuadre
- Media Coverage of War Victims — evidencia de sesgos en representación de víctimas según conflicto.
- BAR‑Analytics — dificultades en propagación de noticias según barreras políticas/geográficas.
- Framing Analysis — estudios muestran cómo los conflictos son encuadrados para generar empatía o desactivarla en función del contexto.
Reportes de crisis mediáticas
- Humanitarian Crisis Coverage Report — análisis cuantitativo de 78 000+ artículos sobre crisis globales.
Conclusión integral
Existe una jerarquía clara y documentable de atención mediática que no siempre se alinea con la gravedad real de los conflictos.
Sudán —con cifras de muerte potencialmente superiores a otros conflictos ampliamente cubiertos— recibe cobertura marginal.
Los medios occidentales muestran patrones de sesgo confirmados en estudios académicos que afectan cómo se presentan víctimas y agresores.
La invisibilidad no es casualidad ni mal cálculo aislado, sino un fenómeno estructural con raíces en prioridades geopolíticas, narrativas institucionales y economía de la atención mediática.