Tal y como me lo envían, lo reenvío. Corre por las redes sociales y dice así: "Si la Infanta Sofía va al Registro y se cambia el género, según las leyes de hoy adelanta a su hermana Leonor en la línea de sucesión y sería la heredera al trono, según estipula la Constitución de 1978, vigente en su título Título II”.

No estoy dispuesto a entrar en discusiones de leguleyos. El sentido es claro y la significación precisa: supone que la ideología de genero es una de las cosas más bestias y más estúpidas, todo a un tiempo, que haya inventado el ser humano.

Frente a todas las aberraciones que se perpetran en nombre del género, frente a todas las incongruencias, memeces y melonadas presentadas, encima, como el acabose del progresismo, habrá que insistir en las verdades primeras: no nacemos, nos nacieron. No podemos ni tan siquiera aumentar un codo nuestra estatura. No nos piden permiso para nacer guapos o feos, altos o bajos, ricos o pobres. Mucho menos para nacer hombres o mujeres.