Sr. Director:
La primera parte de su vida marcada por una fuerte fe, transcurre en un matrimonio feliz del cual nacen ocho hijos. Una de ellas, Catalina, que la seguirá a Roma y será también canonizada. Junto a su marido abraza la Regla de los terciarios franciscanos y funda un pequeño hospital. Guiada por un erudito religioso, estudia la Biblia y es llamada oir el Rey de Suecia para introducir la joven reina a la cultura. Después de más de veinte años de matrimonio, muerto el marido. Comienza la segunda parte de su vida. Hace una elección decisiva, se despoja de sus bienes y va a vivir en un monasterio cisterciense de Alvastra. Dotada de grandes experiencias místicas, que aparecen en los ochos libros de las Revelaciones. En el 1349 viaja Roma para obtener el reconocimiento de su Orden del Santísimo Salvador, integrada por varones y mujeres. Se establece en Roma en una casa en Plaza Farnese, Sufre las inmoralidades y el difuso degrado que vive la ciudad papal, por la lejanía del Papa desterrado en Aviñón, como la hizo Santa Catalina de Seña se esfuerza para que el Papa regresa a la Tumba de Pedro.
Brigida lucha contra la Guerra de los Cien Años que asoló Francia e Inglaterra. Peregrina a Tierra Santa cuando tenía 70 años, pero nada detiene su propósito. Central en su experiencia de fe, la Pasión de Cristo y la Virgen María. Muere el 23 de julio de 1337 en Roma. Confía a la Orden su hija Catalina que una vez viuda se había unido a ella cuando Brígida se encontraba en Farfa. Lamenta que el Papa no hubiese regresado a Roma. Esto sucedió el año 1376, cuando Gregorio XI, se estableció definitivamente en Roma unos años después de la muerte de Brígida, canonizada en el 1391 por Bonifacio IX. Santa Brígida es la Patrona de Suecia. En 1999 fue declarada Copatrona de Europa por San Juan Pablo II, quien subrayó cómo la Iglesia aun sin pronunciarse en las particulares revelaciones, acogió la autenticidad global de experiencia interior. Su figura es muy querida por los últimos Papas: Benedicto XVI le dedicó una catequesis especial en la audiencia general. El Papa Francisco quiso canonizar a aquella que en el siglo XX había renovado la orden del Santísimo Salvador, María Isabel Hesselblad, quien dará una fuerte impronta ecuménica, siempre en la estela de aquella búsqueda de la paz y de la unidad tan querida por Santa Brígida.
PLEGARIA. - Señor, Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida, secretos celestiales, mientras meditaba la Santa Pasión de tu Hijo, concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor.