Durante el ochenio socialista hay fallos evidentes y fallos ocultos. A los evidentes por aquello de que se ven, no les prestamos a veces la debida atención.
Uno de estos fiascos consiste en que el Sanchismo no se ha preocupado por las infraestructuras. Es más, ha destruido lo que hicieron o arreglaron gobiernos anteriores.
Hablo de infraestructuras ferroviarias, carreteras, de agua, de luz, de gas, de telefonía... el Gobierno social-comunista apenas ha invertido en nada de eso porque las infraestructuras e infovías no dan votos. Las subvenciones sí.
Cuando se vaya Sánchez, habrá que arreglar España.