Sr. Director:
No acierto a entender que, en España haya dejado de ser fiesta San José, ni comprendo cómo no se han movido, los josefinos, para impedirlo. Porque, josefinos, en España, son muchísimos: los religiosos del Carmelo y su Orden Tercera; las Madres de los Desamparados, fundadas por Madre Petra de San José, y su Real Santuario de San José de la Montaña en Barcelona; tantas congregaciones que veneran de modo especial a San José; ahora, incluso, hay jóvenes que se consagran a San José, ellos y ellas, y ofrecen detentes para su devoción. Me pregunto ¿cómo no se le ocurre una Iniciativa Legislativa Popular para que la fiesta de San José -además, Día del Padre- lo sea a todos los niveles? Cuando el gobierno quiso quitar la fiesta de la Inmaculada, se desató un movimiento en favor de la fiesta en toda España. San José no es un santo cualquiera y su papel, en la vida de Cristo, fue esencial: hizo de padre, lo crió y mantuvo, junto a María Inmaculada, con su trabajo en el taller de Nazaret y le enseñó el oficio...; él defendió su vida cuando lo persiguió Herodes, marchando al destierro a otro país; La figura paterna es vital para la creación de la familia, y muy importante para la fortaleza psicológica de la mujer y la seguridad interior de los hijos. No sólo es Santo Patrón de los José y las Josefa, los “Pepe”, las “Pepa” y las “Pepita”. El Beato Pío IX lo declaró “Patrono de la Iglesia Universal”. Según la tradición, murió en brazos de Jesús y de María, por lo que ha sido nombrado “Patrón de la Buena Muerte”. Junto a la Virgen formó el hogar de la Sagrada Familia, ejemplo de fidelidad, sencillez, laboriosidad y de oración. En esta Familia se condensaban todas las virtudes. Es admirable la lealtad de San José, custodio de la Virgen y del Niño Jesús. De oficio carpintero, es Patrón de carpinteros y artesanos. Según el parecer de de San Juan XXIII, de otros santos y de algún teólogo, está en el Cielo resucitado. Santa Teresa escribió: “a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; de este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas; y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra..., así en el Cielo hace cuanto le pide...”.