Sr. Director:

Huelva  celebró el 20 de septiembre un acontecimiento único en su historia religiosa: la Magna Procesión Mariana, que congregó a más de 100.000 personas procedentes de toda Andalucía y de otros lugares de la geografía española.

La convocatoria fue impulsada por la Diócesis de Huelva y el Consejo de Hermandades y Cofradías, y reunió a 24 imágenes de la Virgen María: las Vírgenes sacramentales de las hermandades de la capital y las Vírgenes coronadas canónicamente en la provincia.

Todas procesionaron en una gran manifestación de fe, amor y devoción a la Madre del Salvador. 

Para garantizar el buen desarrollo de la jornada  se desplegó un dispositivo de seguridad y emergencias que reunió a mil efectivos de la Policía Local y la Policía Nacional.

Mons. Santiago Gómez Sierra, obispo de Huelva, manifestó que  "la devoción mariana de  Huelva ha brillado como nunca en unidad y armonía"

También  Antonio González, presidente del Consejo de Hermandades,  valoró muy positivamente el trabajo de los cofrades y la respuesta de la ciudad de Huelva. 

Desde el área de  Turismo del Ayuntamiento se subrayó  que  la  Magna Procesión contribuirá  a reforzar  la  proyección de Huelva y en general de toda Andalucía como destino cultural, religioso y patrimonial.

A  través de la devoción a la Santísima Virgen María, la Iglesia quiere llevar el Evangelio de Jesucristo a todas las personas y a todos los pueblos.

Los verdaderos frutos de una sana devoción mariana fueron explicados suficientemente por el Papa San Pablo VI   en la exhortación  "Marialis Cultus"  del  2  de febrero de  1974. 

El  Papa nos alertó a tener en cuenta en la devoción a María las  notas: trinitaria, cristológica y eclesial (Cfr. M.C., núms. 25-28)

Además, subrayó cuatro orientaciones en lo que se refiere al culto a la Virgen: bíblica, litúrgica, ecuménica y antropológica (Cfr. M.C., núms. 29-39)

Sin duda, una auténtica devoción a María tiene un enorme valor teológico y pastoral que los miembros de la Iglesia hemos de aprender a descubrir o redescubrir.

"La piedad hacia la Madre del Señor se convierte para el fiel en ocasión de crecimiento en la gracia divina, finalidad última de toda acción pastoral" (M. C., 57).

Es necesario que, desde nuestras parroquias y grupos cristianos, cultivemos esa sana devoción a la Madre del Señor. 

Dos lecturas que nos atrevemos a recomendar desde aquí son:

-El  capítulo VIII de la constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II sobre la Santísima Virgen María en el misterio de Cristo y de la Iglesia, y

-La encíclica "Redemptoris Mater"  del  Papa  San Juan Pablo II, sobre la Bienaventurada Virgen María en la vida de la Iglesia peregrina, del 25 de marzo de 1987.

La Virgen María nos precede y acompaña en nuestro camino como discípulos de Jesucristo. A nosotros nos corresponde tener los mismos sentimientos  y  las mismas actitudes de María, nuestra Madre en el orden sobrenatural.

Que así sea para mayor gloria de Dios y bien de todas las almas.

"Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén"