El pasado fin de semana Vladimir Putin -ya perdido para Occidente- lanzó un dron contra un edificio civil en Rumanía, país miembro de la OTAN. La Unión Europea y la propia Rumanía atacada aseguraron de inmediato que estaban preparados para defenderse y, naturalmente, toda Europa se rasgó las vestiduras ante tamaña ofensa al sacrosanto derecho internacional.
Llevamos medio siglo invocando el derecho internacional y aún no sabemos para qué sirve. Pero si sólo sirve para manifestar enérgicas protestas mientras Vladimir Putin sigue cachandeándose de Europa y esta es incapaz de enseñarle los dientes, es que algo está fallando.
Donald Trump aclaró en su momento la doctrina: ¿Un caza ruso entra en territorio europeo? Pues derríbenlo.
¿Putin lanza un dron contra Europa? Pues que Europa ataca con drones Moscú. Es sencillo.