Son las tardes, las noches y los días,
que pasé junto a ti, amor de mis amores,
contándote en el silencio de moradas interiores,
mis penas, alegrías, sinsabores de mi alma
enamorada, y a veces turbada
por promesas recibidas, todavía no cumplidas
Son las tardes, las noches y los días,
en paseos de lluvia, sol y brumas,
que a tu madre, también mía, visitaba,
y hablarle de temores y de angustias,
que ella maternalmente escuchaba,
y luego, apaciguaba, volviendo mis pasos
al interior del alma, ya calmada.
Son las tardes, las noches y los días,
de los años, cayendo, levantando,
caminando deprisa unas veces,
otras, pausadamente, más despacio,
descansando del alma la fatiga,
en moradas interiores a tu lado.
Son las tardes las noches y los días,
con el viento ululando entre los árboles,
y meciendo sus ramas y las matas,
acariciando de las montañas, sus faldas,
hablándome quedo al interior del alma,
comunicándome el amor que me tenías.
Solicitando que mi amor al tuyo respondiera,
con hechos, y no con palabras hueras.
Son las tardes, las noches y los días,
que aumentaron el amor hacia ti,
amor de mis amores; ahuyentando
temores, angustias y dolores,
inundando mi vida de alegría.
Deseando gozar ya para siempre,
a tu lado, de moradas interiores.