Ha ocurrido en Vermont pero la tendencia afecta o puede afectar a diócesis de todo el mundo.
La pederastia clerical es mínima, comparada con la pederastia laical, pero es la única que importa al anticlericalismo, que ha encontrato en este punto el asidero al que atenerse.
Naturalmente, a algunas víctimas, o presuntas víctimas, no les basa con la petición de perdón y, en su caso, con que la Iglesia colabore con la autoridad civil y los pederastas clericales acaben en prisión. No, se trata de ser indemnizados. Como asegura la Agencia Zenit, “supuestas víctimas” de abusos clericales exigen ahora parroquias enteras, o parte de su patrimonio.
El ejemplo lo tienen en Vermont (noreste de Estados Unidos): como la Iglesia, siempre rica en patrimonio, porque es una sociedad con mucha historia, pero siempre pobre en liquidez, es decir, siempre necesitada de dinero, no tiene para pagar, una juez ha decidido que pueden embargar su patrimonio.
En el fondo, Su señoría está rememorando las desamortizaciones europeas, por ejemplo las españolas del siglo XIX. Se le robaba una basílica a la Iglesia... que acababa abandonada y en ruinas, sin provecho para nadie y desaprovecho para los fieles. Y esto porque una tierra, una fábrica o una cuenta corriente sí tienen un valor inmediato mientras una catedral sólo sirve para el culto católico.
Es igual, se trata de depredar el patrimonio eclesiástico para embolsarse un dinero y para dañar a la Iglesia. Y encima lo de presuntas víctimas es mucho más que una suposición: recuerden que, en el famoso informe del excura y exministro Ángel Gabilondo sobre la pederastia clerical en España, se recogían casos de algunos cachondos que se habían inventado casos de pederastia clerical con nombres supuestos... que nadie se preocupó de contrastar. Al final, a Gabilondo (actual Defensor del Pueblo) le salían 400.000 casos de pedofilia clerical en España: lo que no sé es cómo no le salían el doble o el triple.
Y sí: la pederastia clerical es odiosa. Que a un sacerdote se le haya dado la tutela de un niño y se aproveche de él es repugnante, un gravísimo pecado y algo que produce arcadas. Pero se ha exagerado tanto esa pedofilia con sotana que yo ya me creo muy pocas cosas. Porque lo habitual en este mega-escándalo es que no se trata de denunciar un hecho grave, sino de dos cosas: calumniar a la Iglesia y, de paso, si se puede ganar un dinerillo...
Ahora bien, algunas de las asociaciones y todos los gobiernos, no buscan resarcir a las víctimas, lo que buscan es hacer daño a la Iglesia.
Si, a la postre, la justicia, encima, facilita los embargos a la Iglesia, que no es culpable de nada, entonces el asunto puede acabar muy mal. Peor de lo que empezó esa exageración grandiosa.