¡Qué error, qué inmenso error! 

Hoy comienza el lío. Recuerden: los obispos españoles acordaron con el caradura del ministro Bolaños y el rostro pétreo del defensor del Pueblo, el socialista y excura Ángel Gabilondo, indemnizar también a las víctimas de pederastia clerical, ojo, en casos ya prescritos. 

Ninguna obligación tenía la Iglesia, si eran casos prescritos y, además, no creo que las víctimas de pederastia -algo horrible- se sientan resarcidas por dinero.

Pero aceptemos pulpo como animal de compañía: la pederastia clerical, aunque mínima comparada con la pederastia laical, que al parecer no le importa mucho al Gobierno, resulta especialmente odiosa. 

La iglesia se muestra arrepentida y está dispuesta a satisfacer hasta a las víctimas a las que los tribunales no les han concedido esta satisfacción, en muchos casos, 'extra'. 

Ahora bien, firmar un acuerdo en el que, si no hay acuerdo entre la víctima y la Iglesia, será el Defensor del Pueblo, excura Ángel Gabilondo, uno de nuestros peores y más vengativos ciudadanos quien decida el cuánto... pues será un cuanto indefinido tendente al absoluto.

Y todo ello, según un informe sobre pederastia, elaborado por el precitado Gabilondo, que es un cúmulo de embustes, exageraciones tergiversaciones y falsedades, dignas de un demagogo... excura.