Tren AVE Barcelona-Madrid, tarde del jueves 9. La foto ha sido realizada a las 18,35, apenas de 15 minutos después de salir de la Ciudad Condal. La llegada prevista a Madrid era a las 21,27, ahora nos comunican que será a las 22.25, dos minutos antes de que se cumpla la hora límite para pagar indemnizaciones.
El tren sale de la ciudad condal con exquisita puntualidad. Diez minutos después se para en las afueras de la capital catalana. Durante cerca de una hora no se mueve pero los clientes recibimos el aviso en nuestros móvilesde InfoRenfe, que no suena mal, en el que se nos advierte a los pasajeros que estamos detenidos debido a una “incidencia técnica’.
A partir de ese momento comienza el pitorreo en el vagón. Los comentaros rebelan una escasa confianza en la calidad del servicio.
El cachondeo general viene precedido por el hecho de que a un par de pasajeros se les han descuajaringado sus asientos, que ha decidido girarse desde la posición norte a la posición oeste. Lo mismo me había ocurrido en el viaje matinal entre la capital de España y Barcelona como destino. Por la mañana, la responsable de RENFE decidió trasladar a los cuatro viajeros afectados a primera clase. En el de la tarde, uno de los viajeros afectados se mostró manitas y acabo colocando los asientos en su sitio, Cuando llegó la encargada pronunció. Un definitivo: “Pues entonces ya esta arreglado”.
De pronto, el tren avanza un metro y se vuele a parar. El público aplaude entusiasmado para terminar con un ¡oooohhhh! de profunda decepción. Entonces pareció como si el maquinista hubiera colocado un burro delante de la maquina y el convoy se mueve, majestuoso, por lo menos veinte metros para detenerse con un frenazo duro. Por fin, la incidencia técnica se soluciona y el tren continúa, majestuoso, su camino.
No fue un viaje peligroso, aunque el fantasma de Adamuz continúa vigente, pero sí me sorprendió que el AVE, el prestigioso servicio de transportes de España, se haya convertido en un desdoro. El viaje se ha hecho emocionante porque nadie sabía si llegaría la hora prevista. Pero el ministro Puente aseguró que el ferrocarril está en un momento formidable, histórico. Lo que tiene uno que aguantar…
Señores, tenemos futuro.