Sr. Director:

A partir de ahora, el nuevo Nuncio del Santo Padre en España será Mons. Piero Pioppo.

Nacido en 1960 en Savona (Italia), fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1985 y se incardinó en la diócesis de Acqui Terme.

Es doctor en Teología Dogmática. En julio de 1993 ingresó en el Servicio Diplomático de la Santa Sede y ha desempeñado su labor en las  Nunciaturas Apostólicas de Corea, Chile y en la Sección para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.

En el año 2006 fue nombrado Prelado del Instituto para las Obras de Religión y en 2010 fue nombrado Nuncio Apostólico en Camerún y Guinea Ecuatorial y arzobispo titular de Torcello.

Torcello es una tranquila y escasamente poblada isla en el extremo septentrional de la laguna de Venecia. Está considerada la parte de Venecia más antigua habitada de forma continuada, y en el pasado tuvo a la mayor población de la República de Venecia. Su principal atractivo es la catedral de La Asunción, fundada en el año 639 y adornada con muchas obras bizantinas de los siglos XI y XII.

Mons. Pioppo recibió la ordenación episcopal en ese mismo año 2010. Habla  italiano, francés, inglés y español.

Cuenta ya, como vemos, con más de 30 años como diplomático, procede de la Nunciatura de Indonesia y dentro de poco cumplirá 65 años.

La función de los Nuncios Apostólicos es ser embajadores de la Santa Sede con rango de embajadores.

Los Nuncios representan a la Santa Sede ante los Estados y ante algunas organizaciones internacionales y, ante la Iglesia local. Su rango diplomático de embajadores quedó fijado por el Congreso de Viena en 1815. Al igual que los demás diplomáticos, el Nuncio tiene que ser acreditado por el Estado que le acoge.

Por regla general, el Nuncio Apostólico o Nuncio Papal suele ser el decano del cuerpo diplomático acreditado ante un país.

En muchos casos los Nuncios han intentado mediar en conflictos y proteger a las minorías perseguidas.

Los llamados delegados apostólicos no ejercen funciones diplomáticas oficiales, es decir,  no representan oficialmente al  Sumo Pontífice  ante los Estados,  y  por tanto no pertenecen al cuerpo diplomático.

Generalmente se envía un  delegado apostólico  a aquellas naciones con las que la Santa Sede no tiene establecidas relaciones diplomáticas.

Hasta hoy,  el  Nuncio Apostólico  en  España  ha sido   Mons. Bernardito Auza,   quien ha ejercido como tal a lo largo de seis años.

Agradecemos todo el bien que   Mons.  Auza   ha hecho en favor de la Iglesia en España a lo largo de este tiempo y pedimos al Señor que guíe e ilumine a Mons. Pioppo,  a fin de que su servicio en España contribuya  a  las  buenas  relaciones entre nuestro país y la Iglesia Católica.

Tengamos en cuenta que más del 55% de españoles se declaran católicos.