Sr. Director:

Del 25 al 27 de julio se celebró la VI edición de la Peregrinación a Covadonga promovida por Nuestra Señora de la Cristiandad.

El primer día los peregrinos se reunieron en Oviedo y antes de partir recibieron la bendición de Mons. Sanz Montes, arzobispo de Oviedo. Seguidamente los peregrinos, unos 1.700, se pusieron en marcha hacia el Santuario de Covadonga, donde llegaron después de recorrer durante tres días casi cien kilómetros a pie, en una marcha marcada por la oración, la penitencia, el sacrificio y la celebración de la Misa según el rito extraordinario. Los peregrinos se habían distribuido en 40 capítulos y durante el recorrido participaron diariamente en el rezo del santo Rosario, escucharon algunas meditaciones espirituales y asistieron a la celebración de la Santa Misa.

La primera jornada concluyó con la Misa en El Remedio.  El domingo día 26 la Misa tuvo lugar en Sebares, y en la mañana del lunes 27 los peregrinos participaron en una Misa de campaña antes de recorrer los últimos kilómetros hasta la basílica de Nuestra Señora de Covadonga.

La peregrinación no es una excursión ni una mera actividad de entretenimiento, porque hay calor, frío, lluvia, falta de sueño, cansancio, incomodidad, caminos difíciles y momentos duros. No se peregrina para pasarlo bien, sino que el peregrinar se entiende como una escuela de virtudes en una sociedad marcada por la comodidad y el hedonismo.

El sacrificio se hace voluntariamente, porque nadie está obligado a realizar la peregrinación, pero si se hace es con verdadero espíritu cristiano de reparación y sacrificio. Además de los peregrinos españoles han participado también católicos de Francia, Polonia, Irlanda, Países Bajos y otros lugares. La organización de la peregrinación es independiente de cualquier instituto o comunidad religiosa y está formada por fieles laicos acompañados de algunos sacerdotes.

Nuestra Señora de la Cristianad desea contribuir a la restauración del orden social cristiano confiando en la gracia obtenida a través de la celebración de la Misa según la forma extraordinaria. Durante la peregrinación, los participantes ofrecen oraciones, sacrificios y mortificaciones por sus necesidades, las de la Iglesia y las de toda la humanidad.  Al llegar ante la imagen de la Santina, todos rezaron y cantaron a la Santa Madre de Dios y Madre de la Iglesia.