Sr. Director:
La “intrahistoria unamuniana” de Gijón se ha fraguado en “el mar -la mar” no con los marineros en tierra que poetiza Alberti. Por eso Gijón tiene como patrono a San Pedro a quien Cristo eligió como pescador de hombres y Piedra indestructible de la Iglesia Católica, también en estos duros tiempos de la persecución ideológico-política del wokismo de género
Pero Gijon por lo mismo que es pecador y marinero es carmelitano, con barrio del Carmen, en donde aún se oyen los ecos de las tonadas del Presi, referente popular. En el pulmón más verde de la Villa de Jovellanos, el Paseo de Begoña, los Carmelitas Teresianos celebran en su visitada parroquia este año 2026 dos centenarios de San Juan de la Cruz, cima de lírica mística: tercero de su Canonización y el primero de su Proclamación como Doctor de la Iglesia Católica. Los PP Carmelitas tienen como referente bíblico al profeta Elías, quien desde el Monte Carmelo entrevió una nubecilla que subía hasta el cielo desde Nuestro Mar, símbolo que anticipa Nuestra Señora del Carmen con su Santo Escapulario. Que en la vida ayuda, en la muerte ampara y del infierno salva.
Después este profeta singular fue arrebatado y subió al cielo en un carro tirado por caballos de fuego: profeta que se le espera al final de los tiempos apocalípticos, que no son los que los agoreros atribuyen al próximo eclipse total del Sol.
Esta hermosa tradición se vive en la parroquia del Carmen, por donde pasan numerosos fieles devotos de la Señora del Escapulario Marrón y Capablanca. También en el núcleo marinero de Gijón, la capilla de la Soledad, celebran su Patrona los hombres y mujeres del mar, quienes procesionan su imagen por el barrio y depositan con amor y dolor. la corona de flores en honor de los caídos en las aguas turbulentas, entonando con emoción las notas de la Salve Marinera, en la noche del Carmen. Son muchas las mujeres asturianas que celebran su onomástica.