Sr. Director:
El día 27 de mayo el Papa León recibió al presidente del Gobierno de España en Roma, cuando faltan aproximadamente unos diez días para que el Santo Padre visite nuestro país, en concreto Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.
Los cinco grandes temas de los que pudieron conversar han sido: la defensa compartida de la paz en todo el mundo, la lucha contra la pobreza y contra las causas de la pobreza, la necesidad de una ética ante la moderna inteligencia artificial, las migraciones y algunos acuerdos entre la Iglesia y el Estado español (la reparación a las víctimas de abusos y el asunto del Valle de los Caídos).
El Papa ha recibido a Sánchez dos días después de que el Santo Padre presentara su primera carta encíclica sobre el cuidado de la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial ('Magnífica Humanitas').
Es evidente que la misión del Papa es eminentemente espiritual, religiosa, pastoral, aunque sus enseñanzas y exhortaciones vayan dirigidas tanto a los cristianos como a los no cristianos. Y la misión del presidente del Gobierno de un país no coincide con la del Papa, aunque haya asuntos que interesen a ambos.
A los ciudadanos nos preocupa la situación de España a todos los niveles, y a los católicos españoles también nos debería preocupar cómo debemos llevar a cabo nuestra misión evangelizadora y misionera en medio de la sociedad en la que estamos inmersos.
Sobre el asunto de la reparación a las víctimas y sobre el tema del Valle de los Caídos ya hemos hablado en otras ocasiones, pero me parece que tendremos que seguir hablando, porque las cosas no están claras, al menos por el momento. Ni las instituciones eclesiales son las únicas en las que se cometen abusos, ni vamos a permitir que el Valle sea desacralizado, porque entonces perdería su razón de ser: allí están los monjes benedictinos rezando noche y día por la paz y la salvación de todos, en especial por la salud espiritual y moral del conjunto de España.