Recuerden el chiste del vasco:
-¿De dónde vienes, Txomin?
-De misa, Iñaki.
-Oye Txomin, ¿y de que ha hablado el cura en el sermón?
-Del pecado, Iñaki.
¿Y qué ha dicho el cura sobre el pecado, Txomin?
-Que no era partidario.
Algo parecido me ocurre a mí con Antonio Tejero, la bandera del 23-F. Bien sé que Tejero no era partidario de la democracia pero eso no agota la cuestión. Era un hombre valiente y coherente, aunque violento.
Y no, no estoy de acuerdo con lo que hizo pero él pagó con 15 años de cárcel su coherencia. Y cuatro años después del 23-F llegó el aborto a España... mucho más grave que un golpe de Estado.
Además, ese reduccionismo de convertir a Antonio Tejero en el protonazi español me suena tan falso como la actitud maniquea de que todo lo que sea insultar a este guardia civil convierte al insultador en una demócrata impoluto.
Más: con Tejero no se ha dado el preceptivo respeto a los muertos. Ha muerto a los 93 años en "el convencimiento absoluto de que la muerte no es el final", como anunció un cronista, les aseguro que en una televisión 'moderada'.
Pues sí, Tejero era católico, padre, además de un hijo sacerdote, y ha muerto recibiendo los sacramentos y en la esperanza de una vida mejor. ¿Y qué, cronistilla? ¿Te fastidia? ¿Morir cristianamente es una demostración de Fascismo? Pues querido, así han muerto millones de personas durante siglos, de las más diversas culturas y de las más diversas condiciones.
Descanse en paz, Antonio Tejero.