Sr. Director:
El Papa León ha nombrado al arzobispo Mons. Gabriele Caccia nuevo nuncio apostólico en los EUA, en sustitución de Mons. Pierre, cuya dimisión fue aceptada por el Santo Padre el pasado 7 de marzo.
Caccia nació en Milán en febrero de 1958 y fue ordenado sacerdote de la archidiócesis milanesa en 1983. Posteriormente fue enviado a estudiar en la Pontificia Academia Eclesiástica de Roma. Se graduó en 1991 y fue enviado a Tanzania. Dos años después fue llamado a Roma para incorporarse a la primera sección de la Secretaría de Estado Vaticana, el organismo que trabaja directamente con el Papa y con las embajadas acreditadas ante la Santa Sede.
En 2002, con 44 años de edad, fue nombrado asesor para los asuntos generales de la Secretaría de Estado, cargo de notable relevancia dentro de la Curia. Benedicto XVI le consagró obispo en 2009 y le confió la nunciatura en El Líbano, un destino diplomático muy exigente.
En el 2017 el Papa Francisco le encomendó la nunciatura en Filipinas, y en el 2019 asumió el cargo de observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas. Desde allí intervino en debates sobre los derechos de los pueblos indígenas, el uso militar del espacio exterior, haciendo oír la voz de la Iglesia en su no al aborto y a la eutanasia, etc.
Caccia llega a Washington en un momento especialmente delicado debido a los distintos puntos de vista entre la Santa Sede y el Gobierno de los EUA. El propio Mons. Caccia ha manifestado la mezcla de sentimientos que tiene, entre la gratitud y el peso de la misión recibida por parte del Papa.
Recordemos que Robert Prevost nació y se crió en los Estados Unidos y conoce perfectamente la situación del país y sus relaciones con otras naciones.
El presidente de la conferencia de los obispos católicos de los EUA, Mons. Coakley, dió la bienvenida a Mons. Caccia en nombre del episcopado, el cual está dispuesto a orar por el nuevo nuncio y a colaborar con ilusión con él en bien de las relaciones entre la Iglesia y el país.
Se trata de trabajar por el bien común y de hacer resonar la voz de la Iglesia a nivel prácticamente mundial.
Recemos por Mons. Caccia, por el Papa, por los EUA, por la paz en todo el mundo, por todas las almas.