El 3 de agosto de 1936 la aviación republicana, lanzó tres bombas sobre la Basílica del Pilar, en Zaragoza, un objetivo militar de primer orden, como es sabido. 

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En las paredes del interior del templo cuelgan aún hoy esas bombas, ninguna de las cuales estalló. Algo inexplicable para quienes las lanzaron.

Las lanzó la aviación republicana

Los milagros, también se daban en el siglo XX. Los milagros y la mala leche, porque lanzar bombas contra un santuario tiene su aquel. 

El asunto viene a cuento, además del aniversario, para desmentir, por enésima vez, la lectura de la ley de Memoria Democrática según la cual, en la Guerra civil española unos malos, los franquistas, y unos buenos, los republicanos. Aquéllos demonios humeantes; éstos, angelitos con alas.