Apoyo y secundo con el majadero de la CUP, Antonio Barrios, en su acoso a la heladería barcelonesa Dellaostia. Naturalmente, no estoy de acuerdo con intentar arruinar un negocio sólo porque atiendan en español y no en catalán, pero el nombrecito del establecimiento me ofende mucho más. La prohibición de usar la lengua española es grave, la blasfemia es más grave aún. 

Para mí, Cristo es más importante que la unidad de España. Me ocupa más creer en el primero que en la segunda.