"Madrina, 25 años rescatando vidas y 25 años de ataques mediáticos”.

Dicho así, y tal y como manifiesta el propio comunicado de Fundación Madrina (lectura obligatoria), la ONG creada por Conrado Giménez, suena fuerte, pero el problema es que es cierto.  

Giménez es el fundador y máximo exponente de Fundación Madrina, una ONG cristiana que atiende, y con gran eficacia, a todo tipo de personas y que consigue recursos de debajo de las piedras para ayudar a los más necesitados, con una increíble eficacia, desde hace un cuarto de siglo. 

Cumple ahora 25 años y se queja de que ha sido una de las ONG's más maltratada mediáticamente. La razón es sencilla: Madrina está contra el aborto, defiende la vida de todo ser humano desde la concepción hasta la muerte natural y claro, eso no lo puede permitir el discurso cultural imperante, el pensamiento único del Nuevo Orden Mundial (NOM).

Y lo malo, insisto en que la queja es cierta. Aquí, o eres abortistas o no puedes ser solidario. Y lo peor es que los abortistas resultan muy poco solidarios. No sólo con el embrión.

 

Madrid, 27 de agosto de 2025.- Desde hace 25 años, Fundación Madrina ha sido el único hogar seguro para miles de mujeres madres españolas que son víctimas de abandono, acoso, violencia o abuso.

Durante más de dos décadas, Madrina se ha dedicado a rescatar vidas, a proteger a los más vulnerables: “las madres y los niños que se encuentran en la más absoluta precariedad, en una España con uno de los indicadores más extremos de pobreza infantil de Europa, y que el Estado ha abandonado”.

Sin embargo, y a lo largo también de este cuarto de siglo, hemos visto que las buenas obras sociales siempre vienen acompañadas de campañas de difamación para socavar esta labor humanitaria, en palabras del presidente de la entidad “hacer el bien no es gratuito, siempre debes de pagar un precio”.

La Fundación ha sido víctima habitual de ataques sin sentido y sin pruebas de lobbies con intereses oscuros, para crear artículos sesgados y sin fundamento, como el recientemente firmado por la periodista Elena Jiménez, del Grupo Prisa. Este artículo demuestra que el objetivo no es informar, sino dañar la reputación de una institución que ha hecho lo que otros no han podido o no han querido hacer, trabajando en la vulnerabilidad social con familias que has sufrido el abandono del Estado.

La realidad de la Fundación Madrina

El artículo de la señora Jiménez, publicado por la Cadena Ser, demuestra que no se conoce el trabajo que se realiza en la entidad, y carece de la rigurosidad periodística que se esperaría de un medio de comunicación serio. De hecho, durante la pandemia, más de 60 medios de comunicación, nacionales e internacionales, incluyendo la Cadena SER, realizaron amplios reportajes desde nuestra sede, dando fe de la labor humanitaria que se estaba llevando a cabo.

Estos periodistas, también los de la Cadena Ser, fueron testigos diariamente de cómo se alimentaba, se acogía y se cuidaba a los niños y las familias más pobres, en una España con cerca de 2 millones de niños en extrema pobreza, y a los que ha abandonado el Estado. Además, no se trataba de una simple ayuda, sino de una respuesta integral a problemas complejos como el abandono, el acoso, la violencia de pareja o la exclusión social y de la vivienda.

Datos que transforman vidas

Los datos de la Fundación Madrina hablan por sí solos. Mensualmente, más de 150 bebés nacen gracias al apoyo de la organización, que acoge mensualmente a más de 500 jóvenes embarazadas o madres con menores. De estas, el 90% son derivadas por Servicios Sociales, Cruz Roja nacional e internacional, CEAR, Médicos del Mundo, hospitales y otros organismos, lo que subraya la vital colaboración que existe con el sistema público y otras ONG.

En los últimos 25 años, la Fundación ha acogido a casi un millón de niños vulnerables. Cada día, proporciona alimento y vivienda a 300 familias, un apoyo crucial en un país como España, que lamentablemente enfrenta la mayor tasa de pobreza infantil de Europa.

Además, la Fundación destina el 50% de sus recursos propios a la acogida de personas sin hogar y a la alimentación, demostrando un compromiso inquebrantable con las necesidades más urgentes.

La Fundación Madrina, como cualquier otra ONG, busca recursos de todas las fuentes posibles, tanto públicas como privadas, nacionales e internacionales, siempre en régimen de concurso público y en igualdad de condiciones con otras entidades. Lo hace para poder seguir con su misión de rescatar vidas de la pobreza, un propósito que parece no interesar a aquellos que, desde la comodidad de sus despachos, denuncian el uso de fondos públicos para ayudar a las personas más necesitadas.

Madrina a favor de la humanidad

Nuestra única ideología es la “humanidad con los más pobres y vulnerables”. Nuestro único propósito es “calmar al bebé que llora de hambre”. Las propias madres acogidas en la entidad indican que “Madrina es su segundo hogar y un refugio -para las madres y los niños que el sistema ha dejado atrás-”. Las acusaciones apócrifas de que imponemos una agenda ideológica son un insulto a la inteligencia y, peor aún, a la libertad de estas valientes mujeres que, en las peores circunstancias, luchan por salir adelante. También demuestran una grave ignorancia de esta grave realidad.

La Fundación Madrina seguirá siendo un hospital de campaña que protege frente al abandono, la violencia, el abuso y el acoso de las mujeres madres, para eliminar la pobreza causada por el abandono y la violencia. Continuaremos trabajando con la legitimidad que nos otorgan las miles de vidas que hemos salvado y con la autoridad moral que nos confiere cada vida que ayudamos a reconstruir.

La verdad no necesita defensa, solo necesita ser vivida para ser contada. Y la nuestra, después de 25 años de servicio ininterrumpido, es más sólida que cualquier calumnia.

La Fundación Madrina es una entidad transparente y sus puertas y su realidad están abiertas a cualquier persona que desee conocer su trabajo de primera mano.