Sr. Director:
Felizmente, gracias a Dios, el Papa ha llevado a su término los objetivos propuestos que ahora habrá que analizar pormenorizadamente. Gracias a Dios, repetimos, y gracias al Papa por el agotador esfuerzo que han supuesto estos días. Habrá que releer detenidamente los discursos pronunciados y analizar los gestos que en calles y plazas hemos presenciado. Pero, en conjunto, se podría decir que el mensaje que nos ha traído León XIV abarcaría con amplitud tres grandes pilares: UNIDAD, FIDELIDAD, ESPERANZA. Palabras repetidas profusamente con sus grandes corolarios y referidas de manera particular y natural a Dios y al prójimo. Es el Papa, es el Vicario de Cristo. Ahora nos toca a nosotros, los hijos de Dios y hermanos de Jesucristo, materializar ese mensaje, convertirlo en palpable realidad en la cotidianidad de la vida social, política y religiosa; en el plano individual, familiar y comunitario, y poder así decirle desde lo más profundo de nuestro ser: Santidad, esto nos pidió y esto es lo que le ofrecemos.