Es un mensaje de León XIV, recogido por Religión en libertad y dirigido al presidente de la Conferencia Episcopal de la Amazonia, el cardenal Pedro Barreto Jimeno, que estos días (del 17 al 20 de agosto) celebra el Encuentro de Obispos de la Amazonía, en Bogotá.
El Papa les habla del “derecho y el deber de cuidar de la “casa” que Dios Padre nos ha confiado como a administradores solícitos, de modo que nadie destruya irresponsablemente los bienes naturales que hablan de la bondad y belleza del creador, ni, tanto menos, se someta a ellos como esclavo o adorador de la naturaleza ya que las cosas nos han sido dadas para conseguir nuestro fin de alabar a Dios y obtener así la salvación de nuestras almas”.
Más claro imposible. El planeta y su cuidado no es un fin en sí mismo, sino el medio que tenemos para alcanzar nuestra meta, que no es otra que la santidad. La naturaleza es para el hombre y no el hombre para la naturaleza y quien convierte el cuidado de la naturaleza en un fin se convierte en esclavo del planeta, algo poco recomendable.
Y para terminar, el Santo Padre les recordó la importancia de la Eucaristía, “único medio para ser realmente pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo”.