Sr. Director:
Tengo la sensación que, desgraciadamente, ha pasado bastante desapercibido un excelente discurso que el papa León XIV pronunció a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede. En él abordó con gran claridad una buena cantidad de temas que, al no coincidir con la corrección de la opinión publicada, han quedado inmediatamente fuera del foco de atención.
Uno de los temas tiene que ver precisamente con el ámbito de la comunicación. Decía el Papa que hoy en día, el significado de las palabras es cada vez más fluido y los conceptos que representan son cada vez más ambiguos. El lenguaje ya no es el medio preferido por los seres humanos para conocerse y relacionarse entre sí. Además, en las contorsiones de la ambigüedad semántica, el lenguaje se está convirtiendo cada vez más en un arma con la cual engañar, o golpear y ofender a los oponentes.